2 Samuel 7:26 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Sea exaltado por siempre tu nombre, y dígase: 'Yahveh Sebaot es el Dios de Israel'. Y que la casa de tu siervo David permanezca firme en tu presencia; Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. Biblia Nueva Traducción Viviente Que tu nombre sea honrado para siempre, de modo que todos digan: “¡El Señor de los Ejércitos Celestiales es Dios sobre Israel!”. Que la casa de tu siervo David permanezca delante de ti para siempre. Biblia Católica (Latinoamericana) Entonces será glorificado tu nombre para siempre y dirán: ¡Yavé Sabaot es Dios de Israel!
La casa de tu servidor David permanecerá firme delante de ti, La Biblia Textual 3a Edicion Que tu Nombre sea engrandecido para siempre, y que digan: ¡YHVH Sebaot es el Dios de Israel! Y que la casa de tu siervo David sea firme delante de ti. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Que sea engrandecido tu nombre para siempre, y se diga: Jehová de los ejércitos es Dios sobre Israel; y que la casa de tu siervo David sea establecida delante de ti. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Haz que ellos se mantengan en tu servicio, para que tu nombre sea siempre reconocido. Y que todo el mundo diga: “El Dios de Israel es el Dios todopoderoso”. |
Ahora, pues, Yahveh Dios, mantén por siempre la palabra que has empeñado en favor de tu siervo y de su casa, y haz conforme a lo que has hablado.
Llegado el tiempo de ofrecer la oblación, se acercó el profeta Elías y exclamó: '¡Yahveh, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel! Que se reconozca hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, y que por orden tuya he realizado todas estas cosas.
Respóndeme, Yahveh, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, Yahveh, eres Dios, y que tú convertirás su corazón!'.
No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tus mercedes y tu lealtad.
A los días del rey añades días, y sus años son largos como las generaciones.
Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre;
¡Padre, glorifica tu nombre!'. Una voz del cielo llegó entonces: 'Ya lo he glorificado y lo glorificaré de nuevo'.