Melquisedec, rey de Salem, le ofreció pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
2 Samuel 5:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 El rey y sus hombres se dirigieron a Jerusalén contra los jebuseos que habitaban en aquella tierra. Éstos habían desafiado a David en estos términos: 'No entrarás aquí; cojos y ciegos bastarán para rechazarte'. Como queriendo decir: no entrará David aquí. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces marchó el rey con sus hombres a Jerusalén contra los jebuseos que moraban en aquella tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, pues aun los ciegos y los cojos te echarán (queriendo decir: David no puede entrar acá). Biblia Nueva Traducción Viviente Luego David guio a sus hombres a Jerusalén para pelear contra los jebuseos, los habitantes originarios de esa tierra, que vivían allí. Los jebuseos se mofaban de David: «¡Jamás entrarás aquí! ¡Hasta los ciegos y los cojos pueden impedir que ingreses!». Pues los jebuseos pensaban que estaban a salvo. Biblia Católica (Latinoamericana) El rey y sus hombres avanzaron sobre Jerusalén para atacar a los jebuseos que vivían por entonces en la región. Estos dijeron a David: 'Tú no entrarás aquí, aunque los ciegos y los cojos fueran los defensores'. La Biblia Textual 3a Edicion Y marchó el rey con sus hombres a Jerusalem contra los jebuseos que habitaban en aquella tierra, los cuales habían hablado a David diciendo: No podrás entrar acá, pues hasta los ciegos y los cojos te rechazarían gritando: ¡David no entrará acá! Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y el rey y sus hombres fueron a Jerusalén a los jebuseos que habitaban en la tierra; los cuales hablaron a David, diciendo: Tú no entrarás acá, a menos que eches a los ciegos y a los cojos (pensando: No entrará acá David). Biblia Traducción en Lenguaje Actual Después de esto, el rey y sus soldados fueron a atacar a los jebuseos que vivían en Jerusalén. Los jebuseos estaban seguros de que David no podría conquistar la ciudad, así que le dijeron en son de burla: «A esta ciudad no entrarás. Nos bastan los ciegos y los cojos para impedírtelo». |
Melquisedec, rey de Salem, le ofreció pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
El sabio expugna la ciudad de los fuertes, derriba el baluarte en que confiaban.
Mira que vengo contra ti, la asentada sobre el valle, roca de la llanura -oráculo de Yahveh-. Vosotros decís: '¿Quién vendrá sobre nosotros, y quién podrá entrar en nuestros refugios?'.
Pues aunque derrotarais a todo el ejército de los caldeos que luchan contra vosotros y sólo quedaran entre ellos hombres malheridos, se levantarían cada uno de su tienda y prenderían fuego a esta ciudad.
Este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios altísimo, salió al encuentro de Abrahán, cuando éste regresaba de derrotar a los reyes, y lo bendijo;
Adonisedec, rey de Jerusalén, envió el siguiente mensaje a Hohán, rey de Hebrón, a Pirán, rey de Yarmut, a Yafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón:
Los hijos de Judá no pudieron expulsar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén; y así, los jebuseos siguen en Jerusalén junto a los hijos de Judá hasta el día de hoy.
Sela Haalef, Yebús (que es Jerusalén), Guibeá y Quiriat: catorce ciudades con sus aldeas. Ésta era la heredad de hijos de Benjamín, según sus clanes.
En cambio, los benjaminitas no pudieron echar a los jebuseos que habitaban en Jerusalén, los cuales hasta el día de hoy moran con los benjaminitas en Jerusalén.
Los hijos de Judá atacaron Jerusalén, se apoderaron de ella, pasaron a filo de espada a su población y prendieron fuego a la ciudad.