El que derramare la sangre del hombre, por el hombre será derramada la suya; porque a imagen de Dios hizo Dios al hombre.
2 Reyes 11:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 La empujaron con las manos, y cuando ella llegó al palacio real por el camino de la Puerta de los caballos, allí la mataron. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Le abrieron, pues, paso; y en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey, allí la mataron. Biblia Nueva Traducción Viviente Por eso la agarraron y la llevaron a la puerta por donde los caballos entraban al predio del palacio, y allí la mataron. Biblia Católica (Latinoamericana) La apresaron y la llevaron por el camino que conduce a la Entrada de los Caballos hasta el palacio real; allí le dieron muerte. La Biblia Textual 3a Edicion Le dieron pues paso, y ella salió al camino por donde entran los caballos a la casa del rey, y allí fue ejecutada. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces le echaron mano, cuando iba en el camino por donde entran los de a caballo a la casa del rey, y allí la mataron. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Así que la tomaron presa, la sacaron por la puerta del establo, la llevaron al palacio y allí la mataron. |
El que derramare la sangre del hombre, por el hombre será derramada la suya; porque a imagen de Dios hizo Dios al hombre.
Pero el sacerdote Joadá ordenó a los jefes de centuria que estaban al mando de las tropas: 'Sacadla fuera del templo, por entre las filas, y al que la siga matadlo a espada', pues el sacerdote había dicho: '¡No la matéis en el templo de Yahveh!'.
La empujaron con las manos, y cuando ella llegó al palacio real por el camino de la puerta de los Caballos, allí la mataron.
Desde la puerta de los Caballos trabajaron en la restauración los sacerdotes, cada cual frente a su casa.
Y todo el valle de los cadáveres y de la ceniza, y todos los campos hasta el torrente Cedrón, hasta el ángulo de la Puerta de los Caballos, al este, serán cosa santa para Yahveh. No se arrancará ni se destruirá nunca más.
porque tal como juzguéis seréis juzgados, y tal como midáis seréis medidos.
Tendrá un juicio sin misericordia quien no tuvo misericordia. La misericordia prevalece sobre el juicio.
Exclamó entonces Adoni Bézec: 'Setenta reyes, a quienes se les amputaron los pulgares de manos y pies, recogían migajas bajo mi mesa. Dios me paga mi merecido'. Le llevaron a Jerusalén y allí murió.