Oh Jehová, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, nuestros padres; conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.
Salmos 10:17 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) El deseo de los humildes has oído: oh Jehová: Tú prepararás su corazón, e inclinarás tu oído para oír; Más versionesBiblia Reina Valera 1960 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído, Biblia Nueva Traducción Viviente Señor, tú conoces las esperanzas de los indefensos; ciertamente escucharás sus clamores y los consolarás. Biblia Católica (Latinoamericana) Tú escuchas, Señor, el ruego de los humildes, reconfortas su corazón y están atentos tus oídos La Biblia Textual 3a Edicion t Oh YHVH, Tú has oído el anhelo de los humildes, Sosiegas su corazón, tienes atento tu oído, Biblia Serafín de Ausejo 1975 Tau. El anhelo de los pobres tú lo sientes, Señor; confórtalos y atiéndelos, vengando los derechos del huérfano y del débil, y no siembre más terror el hombre de la tierra. |
Oh Jehová, Dios de Abraham, de Isaac, y de Israel, nuestros padres; conserva perpetuamente esta voluntad del corazón de tu pueblo, y encamina su corazón a ti.
Y se alegró Ezequías, con todo el pueblo, de que Dios hubiese preparado el pueblo; porque esto fue hecho con prontitud.
En Judá también fue la mano de Dios para darles un solo corazón para cumplir el mensaje del rey y de los príncipes, conforme a la palabra de Jehová.
y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar, y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestiduras, y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.
Habrá considerado la oración de los desamparados, y no habrá desechado el ruego de ellos.
Cumplirá el deseo de los que le temen; oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.
Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos.
Deléitate asimismo en Jehová, y Él te concederá las peticiones de tu corazón.
Cuando demanda la sangre, se acuerda de ellos; no se olvida del clamor de los humildes.
Porque el pobre no será olvidado para siempre; ni la esperanza de los pobres perecerá eternamente.
Lo que el impío teme, eso le vendrá; mas a los justos les será dado lo que desean.
El sacrificio de los impíos es abominación a Jehová; mas la oración de los rectos es su gozo.
Las disposiciones del corazón en el hombre, y la respuesta de la lengua, son de Jehová.
Y sucederá que antes de que ellos clamen, responderé yo; y mientras aún estén hablando, yo habré oído.
Bienaventurados los pobres en espíritu; porque de ellos es el reino del cielo.
Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestras debilidades; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
porque por medio de Él ambos tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe de Él.
Mas Él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones: Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal.
Igualmente, jóvenes, sujetaos a los ancianos; y todos sujetaos unos a otros, y vestíos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.