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Levítico 25:14 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano:

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

»Cuando hagas un acuerdo con tu vecino para comprar o para vender alguna propiedad, no se aproveche el uno del otro.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Por eso, si venden o compran algo a su prójimo, no lo engañen:

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La Biblia Textual 3a Edicion

Si vendéis algo a vuestro prójimo o compráis algo de mano de vuestro prójimo, no os engañéis mutuamente.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Si realizáis operaciones de compra y venta no os perjudiquéis unos a otros.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Para que nadie haga trampa en la compra o venta de un terreno,

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Otras versiones



Levítico 25:14
33 Referencias Cruzadas  

Y enojado Asa contra el vidente, lo echó en la casa de la cárcel, porque se encolerizó en extremo a causa de esto. Y oprimió Asa en aquel tiempo a algunos del pueblo.


para juzgar al huérfano y al oprimido, para que el hombre de la tierra no oprima más.


El que oprime al pobre, afrenta a su Hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.


El que cierra su oído al clamor del pobre; también él clamará, y no será oído.


El que oprime al pobre para acrecentar su riqueza, y que da al rico, ciertamente vendrá a pobreza.


El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios; mas el que aborrece la avaricia, prolongará sus días.


El hombre pobre que oprime al pobre, es como lluvia torrencial que no deja pan.


El que aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, para el que se compadece de los pobres las aumenta.


Si miras opresión de pobres, y extorsión de derecho y de justicia en una provincia, no te maravilles de ello; porque sobre el alto está mirando otro más alto, y uno más alto está sobre ellos.


Aprended a hacer el bien; buscad juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda.


El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa su oído para no oír propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala:


Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá su planta deliciosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor.


¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, quitar las pesadas cargas, y dejar ir libres a los oprimidos, y que rompáis todo yugo?


Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, y para derramar la sangre inocente, y para opresión, y para hacer agravio.


Despreciaron en ti al padre y a la madre; al extranjero trataron con violencia en medio de ti; y despojaron en ti al huérfano y a la viuda.


No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana.


Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti.


Y no engañe ninguno a su prójimo; mas tendrás temor de tu Dios: porque yo soy Jehová vuestro Dios.


Para completar la maldad con ambas manos, el príncipe demanda, y el juez juzga por recompensa; el grande habla el antojo de su alma, y lo confirman.


Y le preguntaron también los soldados, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y les dice: No hagáis extorsión a nadie ni calumniéis; y contentaos con vuestro salario.


Mas vosotros hacéis la injuria, y defraudáis, y esto a vuestros hermanos.


Y los hijos de Israel clamaron a Jehová, porque aquél tenía novecientos carros herrados; y había afligido en gran manera a los hijos de Israel por veinte años.