De seguro conviene que se diga a Dios: He llevado ya castigo, no ofenderé ya más.
Juan 8:11 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más. Biblia Nueva Traducción Viviente —Ni uno, Señor —dijo ella. —Yo tampoco —le dijo Jesús—. Vete y no peques más. ---------- Biblia Católica (Latinoamericana) Ella contestó: 'Ninguno, señor. Y Jesús le dijo: 'Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Ella respondió: 'Nadie, Señor'. Díjole Jesús: 'Pues tampoco yo te condeno; vete, y desde ahora en adelante no peques más'.] Biblia Traducción en Lenguaje Actual Ella le respondió: —Así es, Señor. Nadie me ha condenado. Jesús le dijo: —Tampoco yo te condeno. Puedes irte, pero no vuelvas a pecar. |
De seguro conviene que se diga a Dios: He llevado ya castigo, no ofenderé ya más.
El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano.
Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
Mas era necesario hacer fiesta y gozarnos, porque este, tu hermano, muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos, que no necesitan arrepentimiento.
porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea.
Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero ahora mi reino no es de aquí.
Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.
Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, no sea que te venga alguna cosa peor.
¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia y longanimidad, ignorando que la bondad de Dios te guía al arrepentimiento?
Porque ¿qué me va a mí en juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro?
Jueces y oficiales te pondrás en todas tus puertas que Jehová tu Dios te dará en tus tribus, los cuales juzgarán al pueblo con justo juicio.
Y vendrás a los sacerdotes levitas, y al juez que fuere en aquellos días, y preguntarás; y te enseñarán la sentencia del juicio.
Y considerad la paciencia de nuestro Señor por salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,