La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Ezequiel 34:16 - Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Yo buscaré la perdida, y haré volver la descarriada, y vendaré la perniquebrada, y fortaleceré a la enferma. Mas destruiré a la engordada y a la fuerte. Yo las apacentaré con justicia.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Yo buscaré la perdida, y haré volver al redil la descarriada; vendaré la perniquebrada, y fortaleceré la débil; mas a la engordada y a la fuerte destruiré; las apacentaré con justicia.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Buscaré a mis perdidas y las traeré sanas y salvas de regreso a casa. Vendaré a las heridas y fortaleceré a las débiles. Sin embargo, destruiré a las gordas y poderosas; ¡a ellas también les daré de comer, pero juicio!

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Buscaré a la que esté perdida, volveré a traer a la que esté extraviada, curaré a la que esté herida, reanimaré a la que esté enferma, velaré por la que esté sana; las cuidaré con justicia.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Yo buscaré la perdida, y haré volver a la descarriada, vendaré la perniquebrada y fortaleceré la débil, pero apartaré la gorda y la fuerte: las apacentaré en justicia.

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Yo mismo buscaré las perdidas, traeré las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas, vigilaré a las gordas y robustas y las apacentaré como es debido'.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

»Yo cuidaré de mi pueblo como cuida un buen pastor a sus ovejas. Mi pueblo anda perdido, pero yo lo buscaré. Se ha apartado del camino, pero yo lo haré volver. Anda herido, pero yo vendaré sus heridas. Está débil, pero yo le daré fuerzas. Y aun cuando esté gordo y fuerte, cuidaré de él.

Ver Capítulo
Otras versiones



Ezequiel 34:16
33 Referencias Cruzadas  

Él sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas.


Él juzgará a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con juicio.


¿Para qué habéis de ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente.


Por tanto el Señor, Jehová de los ejércitos, enviará flaqueza entre sus gordos; y debajo de su gloria encenderá una hoguera como ardor de fuego.


Como pastor apacentará su rebaño; con su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas.


Y a los que te oprimen les haré comer sus propias carnes, y con su propia sangre serán embriagados como con vino dulce; y sabrá toda carne que yo Jehová soy tu Salvador, y tu Redentor, el Poderoso de Jacob.


Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños devorarán los campos desolados de los ricos.


Corrígeme, oh Jehová, pero con juicio; no con tu ira, no sea que me reduzcas a nada.


Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos, contra aquellos profetas: He aquí que yo les hago comer ajenjos, y les haré beber aguas de hiel; porque de los profetas de Jerusalén salió la profanación hacia toda la tierra.


He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales levantaré a David un Renuevo justo, y un Rey reinará y prosperará, y hará juicio y justicia en la tierra.


He aquí, yo los traeré de la tierra del norte, y los reuniré de las costas de la tierra, y con ellos los ciegos y los cojos, la mujer encinta y la que da a luz juntamente; una gran compañía volverá acá.


Porque os alegrasteis, porque os gozasteis destruyendo mi heredad, porque os llenasteis como becerra sobre la hierba, y mugís como toros.


Ovejas perdidas fueron mi pueblo: sus pastores las hicieron vagar; por las montañas las descarriaron: anduvieron de montaña en collado, se olvidaron de su lugar de descanso.


Por tanto, así dice Jehová de los ejércitos, el Dios de Israel: He aquí que a este pueblo yo les daré a comer ajenjo, y les daré a beber aguas de hiel.


y os sacaré de entre los pueblos, y os juntaré de las tierras en que estáis esparcidos, con mano fuerte, y brazo extendido, y enojo derramado;


Toma lo mejor del rebaño, y quema también los huesos debajo de ella; haz que hierva bien; cuece también sus huesos dentro de ella.


Porque así dice el Señor Jehová: He aquí, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré.


No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no hicisteis volver la descarriada, ni buscasteis la perdida; sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia;


Comeréis carne de poderosos, y beberéis la sangre de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos, de bueyes, de toros, engordados todos en Basán.


Por tanto, Él los dejará hasta el tiempo que dé a luz la que ha de dar a luz; entonces el resto de sus hermanos volverán a los hijos de Israel.


Apacienta a tu pueblo con tu cayado, el rebaño de tu heredad, que mora solo en el bosque, en medio del Carmelo; Que pasten en Basán y Galaad, como en el tiempo pasado.


He aquí, en aquel tiempo yo desharé a todos tus opresores; y salvaré la coja, y recogeré la descarriada; y los pondré por alabanza y por renombre en todo país donde han sido avergonzados.


Contra los pastores se encendió mi ira, y castigué a los machos cabríos; porque Jehová de los ejércitos ha visitado su rebaño, la casa de Judá, y los ha hecho como su caballo de honor en la batalla.


Y Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel.


Y oyéndolo, Jesús les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos: No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento.


Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.


Pero engordó Jesurún, y dio coces; engordaste, te cubriste de grasa. Entonces dejó al Dios que lo hizo, y menospreció a la Roca de su salvación.