Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas en la tierra, que no pueden volver a recogerse; y Dios no hace acepción de personas, sino que provee los medios para que su desterrado no quede alejado de Él.
Eclesiastés 8:8 - Biblia Reina Valera Gómez (2023) No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no se da de baja en tal guerra, ni la impiedad librará al que se entregue a ella. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte; y no valen armas en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee. Biblia Nueva Traducción Viviente Nadie puede retener su espíritu y evitar que se marche. Nadie tiene el poder de impedir el día de su muerte. No hay forma de escapar de esa cita obligatoria: esa batalla oscura. Y al enfrentarse con la muerte, la maldad no rescatará al malvado. Biblia Católica (Latinoamericana) Ningún hombre es dueño del soplo de vida, nadie puede disponer del día de su muerte. Es un combate sin piedad y no hay maldad que nos pueda salvar. La Biblia Textual 3a Edicion No hay hombre que tenga potestad sobre el espíritu para retener el espíritu, ni potestad sobre el día de la muerte. No hay escape en tal guerra, ni la impiedad librará al que la posee. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Nadie tiene poder sobre el aliento para detenerlo, ni nadie es dueño del día de su muerte. Nadie se libra del combate, ni el crimen salva a su autor. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Nadie tiene tanto poder como para evitar la muerte y vivir para siempre. De la batalla entre la vida y la muerte nadie se libra, ni siquiera los malvados. |
Porque de cierto morimos, y somos como aguas derramadas en la tierra, que no pueden volver a recogerse; y Dios no hace acepción de personas, sino que provee los medios para que su desterrado no quede alejado de Él.
Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán; y he aquí, todo el camino estaba lleno de vestiduras y enseres que los sirios habían arrojado con la premura. Y volvieron los mensajeros, y lo hicieron saber al rey.
Ciertamente sus días están determinados, y el número de sus meses está cerca de ti: Tú le pusiste límites, los cuales no pasará.
Si Él pusiese sobre el hombre su corazón, y recogiese a sí su espíritu y su aliento,
¿Qué hombre podrá vivir y no ver la muerte? ¿Podrá librar su alma del poder del sepulcro? (Selah)
Los malos serán trasladados al infierno, y todas las naciones que se olvidan de Dios.
El hombre no se afirmará por medio de la impiedad; mas la raíz de los justos no será removida.
Por su maldad será lanzado el impío; mas el justo en su muerte tiene esperanza.
¿Quién sabe que el espíritu del hombre sube arriba, y que el espíritu del animal desciende abajo a la tierra?
Y que el impío no tendrá bien, ni le serán prolongados sus días, que son como sombra; por cuanto no teme ante la presencia de Dios.
Porque el hombre tampoco conoce su tiempo; como los peces que son atrapados en la mala red, y como las aves que son apresadas en lazo, así son atrapados los hijos de los hombres en el tiempo malo, cuando este cae de repente sobre ellos.
Porque habéis dicho: Hemos hecho un pacto con la muerte, e hicimos un acuerdo con el infierno; cuando pase el turbión del azote, no llegará a nosotros, pues hemos hecho de la mentira nuestro refugio, y en la falsedad nos hemos escondido.
Y será anulado vuestro pacto con la muerte, y vuestro acuerdo con el infierno no será firme; cuando pasare el turbión del azote, seréis de él hollados.
Porque confiaste en tu maldad, diciendo: Nadie me ve. Tu sabiduría y tu conocimiento te engañaron, y dijiste en tu corazón: Yo, y no más.
se siembra en deshonra, se levantará en gloria; se siembra en flaqueza, se levantará en poder;
Porque aunque fue crucificado en flaqueza, sin embargo vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en Él, mas viviremos con Él por el poder de Dios para con vosotros.
Y de la manera que está establecido a los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio;