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Salmos 80:15 - Biblia Nueva Traducción Viviente

que tú mismo plantaste, este hijo que criaste para ti.

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Biblia Reina Valera 1960

La planta que plantó tu diestra, Y el renuevo que para ti afirmaste.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

y protégela, ya que tu derecha la plantó!

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La Biblia Textual 3a Edicion

La cepa que plantó tu diestra, Y el vástago que fortaleciste para ti mismo,

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Vuelve, pues, oh Dios de los ejércitos, observa desde el cielo y considera. Atiende a esta vid,

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

y la viña que plantó tu diestra, y el renuevo que para ti afirmaste.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

15 (16) ¡Tú mismo nos plantaste! ¡Tú mismo nos cuidaste!

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Salmos 80:15
16 Referencias Cruzadas  

Nos sacaste de Egipto como a una vid; expulsaste a las naciones paganas y nos trasplantaste a tu tierra.


Con mi mano lo mantendré firme; con mi brazo poderoso, lo haré fuerte.


¡Oh Señor, vuelve a nosotros! ¿Hasta cuándo tardarás? ¡Compadécete de tus siervos!


Del tocón de la familia de David saldrá un brote, sí, un Retoño nuevo que dará fruto de la raíz vieja.


Y ahora habla el Señor, el que me formó en el seno de mi madre para que fuera su siervo, el que me encomendó que le trajera a Israel de regreso. El Señor me ha honrado y mi Dios me ha dado fuerzas.


Señor, mira desde el cielo; míranos desde tu santo y glorioso hogar. ¿Dónde están la pasión y el poder que solías manifestar a nuestro favor? ¿Dónde están tu misericordia y tu compasión?


Pero fui yo el que te planté, escogiendo una vid del más puro origen, lo mejor de lo mejor. ¿Cómo te transformaste en esta vid corrupta y silvestre?


hasta que el Señor mire desde el cielo y vea.


»”Escúchenme, oh Jesúa, sumo sacerdote, y ustedes los demás sacerdotes. Ustedes son símbolos de lo que está por venir. Pronto traeré a mi siervo llamado el Retoño.


Dile: “El Señor de los Ejércitos Celestiales declara: ‘Este es el hombre llamado el Retoño. Él echará ramas desde donde está y construirá el templo del Señor’”.


Después Jesús comenzó a enseñarles con historias: «Un hombre plantó un viñedo. Lo cercó con un muro, cavó un hoyo para extraer el jugo de las uvas y construyó una torre de vigilancia. Luego les alquiló el viñedo a unos agricultores arrendatarios y se mudó a otro país.


»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.


Ahora, mira desde tu morada en el cielo y bendice a tu pueblo Israel y a esta tierra que juraste a nuestros antepasados que nos darías, una tierra donde fluyen la leche y la miel”.