Al verlos, Jacob exclamó: «¡Este es el campamento de Dios!». Por eso llamaron a aquel lugar Mahanaim.
Salmos 103:21 - Biblia Nueva Traducción Viviente ¡Sí, alaben al Señor, ejércitos de ángeles que le sirven y hacen su voluntad! Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad. Biblia Católica (Latinoamericana) Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad. La Biblia Textual 3a Edicion Bendecid a YHVH, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Bendecid al Señor, vosotros sus ejércitos, servidores suyos que cumplís su voluntad. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Y ustedes, sus ejércitos, que están a su servicio y cumplen su voluntad, ¡alaben a mi Dios! |
Al verlos, Jacob exclamó: «¡Este es el campamento de Dios!». Por eso llamaron a aquel lugar Mahanaim.
Micaías continuó diciendo: —¡Escucha lo que dice el Señor! Vi al Señor sentado en su trono, rodeado por todos los ejércitos del cielo, a su derecha y a su izquierda.
Micaías continuó diciendo: —¡Escucha lo que dice el Señor! Vi al Señor sentado en su trono, rodeado por todos los ejércitos del cielo, a su derecha y a su izquierda.
»Solo tú eres el Señor. Tú hiciste el firmamento, los cielos y todas las estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran.
El Señor tan solo habló y los cielos fueron creados. Sopló la palabra, y nacieron todas las estrellas.
Rodeado de incontables millares de carros de guerra, el Señor llegó del monte Sinaí y entró en su santuario.
El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos quitarán del reino todo lo que produzca pecado y a todos aquellos que hagan lo malo.
De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud —los ejércitos celestiales— que alababan a Dios y decían:
Por lo tanto, los ángeles solo son sirvientes, espíritus enviados para cuidar a quienes heredarán la salvación.
—Ninguno de los dos —contestó—. Soy el comandante del ejército del Señor. Entonces Josué cayó rostro en tierra ante él con reverencia. —Estoy a tus órdenes —dijo Josué—. ¿Qué quieres que haga tu siervo?