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Salmos 103:21 - Biblia Nueva Traducción Viviente

¡Sí, alaben al Señor, ejércitos de ángeles que le sirven y hacen su voluntad!

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Bendigan al Señor todos sus ejércitos, sus servidores, para hacer su voluntad.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Bendecid a YHVH, vosotros todos sus ejércitos, Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Bendecid al Señor, vosotros sus ejércitos, servidores suyos que cumplís su voluntad.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos, ministros suyos, que hacéis su voluntad.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Y ustedes, sus ejércitos, que están a su servicio y cumplen su voluntad, ¡alaben a mi Dios!

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Otras versiones



Salmos 103:21
16 Referencias Cruzadas  

Al verlos, Jacob exclamó: «¡Este es el campamento de Dios!». Por eso llamaron a aquel lugar Mahanaim.


Micaías continuó diciendo: —¡Escucha lo que dice el Señor! Vi al Señor sentado en su trono, rodeado por todos los ejércitos del cielo, a su derecha y a su izquierda.


Micaías continuó diciendo: —¡Escucha lo que dice el Señor! Vi al Señor sentado en su trono, rodeado por todos los ejércitos del cielo, a su derecha y a su izquierda.


»Solo tú eres el Señor. Tú hiciste el firmamento, los cielos y todas las estrellas; hiciste la tierra, los mares y todo lo que hay en ellos. Tú los preservas a todos, y los ángeles del cielo te adoran.


Los vientos son tus mensajeros; las llamas de fuego, tus sirvientes.


El Señor tan solo habló y los cielos fueron creados. Sopló la palabra, y nacieron todas las estrellas.


Rodeado de incontables millares de carros de guerra, el Señor llegó del monte Sinaí y entró en su santuario.


El Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y ellos quitarán del reino todo lo que produzca pecado y a todos aquellos que hagan lo malo.


De pronto, se unió a ese ángel una inmensa multitud —los ejércitos celestiales— que alababan a Dios y decían:


Por lo tanto, los ángeles solo son sirvientes, espíritus enviados para cuidar a quienes heredarán la salvación.


—Ninguno de los dos —contestó—. Soy el comandante del ejército del Señor. Entonces Josué cayó rostro en tierra ante él con reverencia. —Estoy a tus órdenes —dijo Josué—. ¿Qué quieres que haga tu siervo?