Pues su amor inagotable hacia los que le temen es tan inmenso como la altura de los cielos sobre la tierra.
Salmos 103:13 - Biblia Nueva Traducción Viviente El Señor es como un padre con sus hijos, tierno y compasivo con los que le temen. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen. Biblia Católica (Latinoamericana) Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen. La Biblia Textual 3a Edicion Como el padre se enternece con sus hijos, Así se enternece YHVH de los que lo temen. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Como se apiada el padre de los hijos, tal se apiada el Señor del que le teme. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Como el padre se compadece de sus hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Con quienes lo honran, Dios es tan tierno como un padre con sus hijos. |
Pues su amor inagotable hacia los que le temen es tan inmenso como la altura de los cielos sobre la tierra.
Pero el amor del Señor permanece para siempre con los que le temen. ¡Su salvación se extiende a los hijos de los hijos
No, el Señor se deleita en los que le temen, en los que ponen su esperanza en su amor inagotable.
Pues el Señor corrige a los que ama, tal como un padre corrige al hijo que es su deleite.
»¿No es aún Israel mi hijo, mi hijo querido? —dice el Señor—. A menudo tengo que castigarlo, pero aun así lo amo. Por eso mi corazón lo anhela y ciertamente le tendré misericordia.
Por sus rostros correrán lágrimas de alegría, y con mucho cuidado los guiaré a casa. Caminarán junto a arroyos quietos y por caminos llanos donde no tropezarán. Pues soy el padre de Israel, y Efraín es mi hijo mayor.
»A pesar de todo esto, cuando estén desterrados en la tierra de sus enemigos no los despreciaré ni los rechazaré por completo. No cancelaré mi pacto con ellos destruyéndolos, porque yo soy el Señor su Dios.
»Sin embargo, para ustedes que temen mi nombre, se levantará el Sol de Justicia con sanidad en sus alas. Saldrán libres, saltando de alegría como becerros sueltos en medio de los pastos.
¿Acaso yo los engendré? ¿Los traje yo al mundo? ¿Por qué me dijiste que los llevara en mis brazos como una madre a un bebé de pecho? ¿Cómo puedo llevarlos a la tierra que juraste dar a sus antepasados?
Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus necesidades.
Ora de la siguiente manera: Padre nuestro que estás en el cielo, que sea siempre santo tu nombre.
—No te aferres a mí —le dijo Jesús—, porque todavía no he subido al Padre; pero ve a buscar a mis hermanos y diles: “Voy a subir a mi Padre y al Padre de ustedes, a mi Dios y al Dios de ustedes”.
»Hermanos —ustedes, hijos de Abraham, y también ustedes, gentiles temerosos de Dios—, ¡este mensaje de salvación ha sido enviado a nosotros!
Esas ciudades estaban fortificadas con murallas altas y portones con rejas. Al mismo tiempo, también conquistamos muchas ciudades que no estaban amuralladas.