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Salmos 10:16 - Biblia Nueva Traducción Viviente

¡El Señor es rey por siempre y para siempre! Las naciones paganas desaparecerán de la tierra.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Jehová es Rey eternamente y para siempre; De su tierra han perecido las naciones.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

El Señor es rey ahora y para siempre, los paganos ya no se ven en su tierra.

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La Biblia Textual 3a Edicion

YHVH es Rey por siempre jamás, Las naciones que ocupaban su tierra han perecido.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Yahveh reina por los siglos: fenecen los gentiles alejados de su tierra.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Jehová es Rey eternamente y para siempre; de su tierra han perecido las naciones.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Tú, Dios mío, reinas para siempre y escuchas la oración de los humildes. Tú defiendes a los huérfanos y a los que son maltratados; tú los animas y les prestas atención. Pero a los que no te reconocen los echarás de tu tierra, para que nadie en este mundo vuelva a sembrar el terror.

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Otras versiones



Salmos 10:16
20 Referencias Cruzadas  

Tuyos, oh Señor, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas.


Pues tu reino es un reino eterno; gobiernas de generación en generación. El Señor siempre cumple sus promesas; es bondadoso en todo lo que hace.


El Señor reinará por siempre. Él será tu Dios, oh Jerusalén, por todas las generaciones. ¡Alabado sea el Señor!


El Señor gobierna las aguas de la inundación; el Señor gobierna como rey para siempre.


A su paso expulsó a las naciones de esa tierra, la cual repartió por sorteo a su pueblo como herencia y estableció a las tribus de Israel en sus hogares.


Las naciones han caído en el hoyo que cavaron para otros; sus propios pies quedaron atrapados en la trampa que tendieron.


Reprendiste a las naciones y destruiste a los malvados; borraste sus nombres para siempre.


Juzgará al mundo con justicia y gobernará a las naciones con imparcialidad.


¡El Señor es rey! Se viste de majestad. Ciertamente el Señor se viste de majestad y está armado con fuerza. El mundo permanece firme y no puede ser sacudido.


¡El Señor reinará por siempre y para siempre!».


Pues el Señor es nuestro juez, nuestro legislador y nuestro rey; él cuidará de nosotros y nos salvará.


Sin embargo, el Señor es el único Dios verdadero. ¡Él es el Dios viviente y el Rey eterno! Toda la tierra tiembla ante su enojo; las naciones no pueden hacerle frente a su ira.


¡Pero Señor, tú serás el mismo para siempre! Tu trono continúa de generación en generación.


»Cuando se cumplió el tiempo, yo, Nabucodonosor, levanté los ojos al cielo. Recuperé la razón, alabé y adoré al Altísimo y di honra a aquel que vive para siempre. Su dominio es perpetuo, y eterno es su reino.


»Ordeno que en mi reino toda persona tiemble con temor delante del Dios de Daniel. Pues él es el Dios viviente, y permanecerá para siempre. Su reino jamás será destruido, y su dominio nunca tendrá fin.


Tal como el Señor destruyó a otras naciones en tu paso, así también tú serás destruido si te niegas a obedecer al Señor tu Dios.


¡Que todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre! Él es el Rey eterno, el invisible que nunca muere; solamente él es Dios. Amén.