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Salmos 10:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente

Los malvados piensan: «¡Dios no nos mira! ¡Ha cerrado los ojos y ni siquiera ve lo que hacemos!».

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Dice en su corazón: 'Dios lo ha olvidado, tiene su cara tapada, no ve nada'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Dice en su corazón: ’El° ha olvidado, Ha escondido su rostro, no lo verá jamás.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

En su interior se dice: 'Dios se olvida, tiene oculto su rostro y no verá jamás'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Dice en su corazón: Dios se ha olvidado, ha escondido su rostro; nunca lo verá.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Esos malvados piensan que a ti no te importa, y que hasta escondes la cara para no ver lo que pasa.

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Otras versiones



Salmos 10:11
13 Referencias Cruzadas  

Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!».


Pero tú Señor, te ríes de ellos; te burlas de las naciones hostiles.


Se animan unos a otros a hacer el mal y maquinan cómo tender sus trampas en secreto. «¿Quién se dará cuenta?», preguntan.


Dicen mientras traman sus delitos: «¡Hemos orquestado el plan perfecto!». Es cierto, el corazón y la mente del ser humano son astutos.


«¿Y qué sabe Dios? —preguntan—. ¿Acaso el Altísimo sabe lo que está pasando?».


«El Señor no está mirando —dicen—, y además, al Dios de Israel no le importa».


Cuando no se castiga enseguida un delito, la gente siente que no hay peligro en cometer maldades.


Entonces el Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que los líderes de Israel hacen con sus ídolos en los rincones oscuros? Dicen: “¡El Señor no nos ve; él ha abandonado nuestra tierra!”».


Me contestó: —Los pecados del pueblo de Israel y Judá son muy, pero muy grandes. La tierra está llena de homicidios; la ciudad está colmada de injusticia. Ellos dicen: “¡El Señor no lo ve! ¡El Señor ha abandonado esta tierra!”.


La gente no se da cuenta de que los estoy mirando. Están cercados por sus acciones pecaminosas y yo las veo todas.


Algunos de los maestros de la ley religiosa que estaban allí sentados pensaron:


Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría qué tipo de mujer lo está tocando. ¡Es una pecadora!».