Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!».
Salmos 10:11 - Biblia Nueva Traducción Viviente Los malvados piensan: «¡Dios no nos mira! ¡Ha cerrado los ojos y ni siquiera ve lo que hacemos!». Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Dice en su corazón: Dios ha olvidado; Ha encubierto su rostro; nunca lo verá. Biblia Católica (Latinoamericana) Dice en su corazón: 'Dios lo ha olvidado, tiene su cara tapada, no ve nada'. La Biblia Textual 3a Edicion Dice en su corazón: ’El° ha olvidado, Ha escondido su rostro, no lo verá jamás. Biblia Serafín de Ausejo 1975 En su interior se dice: 'Dios se olvida, tiene oculto su rostro y no verá jamás'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Dice en su corazón: Dios se ha olvidado, ha escondido su rostro; nunca lo verá. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Esos malvados piensan que a ti no te importa, y que hasta escondes la cara para no ver lo que pasa. |
Piensan: «¡Jamás nos sucederá algo malo! ¡Estaremos para siempre sin problemas!».
Se animan unos a otros a hacer el mal y maquinan cómo tender sus trampas en secreto. «¿Quién se dará cuenta?», preguntan.
Dicen mientras traman sus delitos: «¡Hemos orquestado el plan perfecto!». Es cierto, el corazón y la mente del ser humano son astutos.
«¿Y qué sabe Dios? —preguntan—. ¿Acaso el Altísimo sabe lo que está pasando?».
«El Señor no está mirando —dicen—, y además, al Dios de Israel no le importa».
Cuando no se castiga enseguida un delito, la gente siente que no hay peligro en cometer maldades.
Entonces el Señor me dijo: «Hijo de hombre, ¿has visto lo que los líderes de Israel hacen con sus ídolos en los rincones oscuros? Dicen: “¡El Señor no nos ve; él ha abandonado nuestra tierra!”».
Me contestó: —Los pecados del pueblo de Israel y Judá son muy, pero muy grandes. La tierra está llena de homicidios; la ciudad está colmada de injusticia. Ellos dicen: “¡El Señor no lo ve! ¡El Señor ha abandonado esta tierra!”.
La gente no se da cuenta de que los estoy mirando. Están cercados por sus acciones pecaminosas y yo las veo todas.
Algunos de los maestros de la ley religiosa que estaban allí sentados pensaron:
Cuando el fariseo que lo había invitado vio esto, dijo para sí: «Si este hombre fuera profeta, sabría qué tipo de mujer lo está tocando. ¡Es una pecadora!».