Luego Jehú le dijo: —Ven conmigo y verás lo dedicado que soy al Señor. Y Jonadab lo acompañó en su carro.
Lucas 18:12 - Biblia Nueva Traducción Viviente Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos”. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. Biblia Católica (Latinoamericana) Ayuno dos veces por semana y doy la décima parte de todas mis entradas. La Biblia Textual 3a Edicion ayuno dos veces a la semana y pago el diezmo de todo lo que gano. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todas las cosas que poseo'. Biblia Reina Valera Gómez (2023) ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que poseo. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.” |
Luego Jehú le dijo: —Ven conmigo y verás lo dedicado que soy al Señor. Y Jonadab lo acompañó en su carro.
Cuando levanten las manos para orar, no miraré; aunque hagan muchas oraciones, no escucharé, porque tienen las manos cubiertas con la sangre de víctimas inocentes.
»¿Debería el pueblo estafar a Dios? ¡Sin embargo, ustedes me han estafado! »Pero ustedes preguntan: “¿Qué quieres decir? ¿Cuándo te hemos estafado?”. »Me han robado los diezmos y ofrendas que me corresponden.
porque yo les he dado los diezmos del pueblo de Israel, que han sido entregados como ofrendas sagradas al Señor. Esta será la porción de los levitas. Por eso les he dicho que no recibirán ninguna asignación de tierra entre los israelitas».
y allí se reunió Dios con él. Balaam le dijo: —Preparé siete altares y sacrifiqué un becerro y un carnero en cada altar.
»Les advierto: a menos que su justicia supere a la de los maestros de la ley religiosa y a la de los fariseos, nunca entrarán en el reino del cielo.
»¡Tengan cuidado! No hagan sus buenas acciones en público para que los demás los admiren, porque perderán la recompensa de su Padre, que está en el cielo.
»Cuando ayunes, que no sea evidente, porque así hacen los hipócritas; pues tratan de tener una apariencia miserable y andan desarreglados para que la gente los admire por sus ayunos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa.
»Cuando ores, no hagas como los hipócritas a quienes les encanta orar en público, en las esquinas de las calles y en las sinagogas donde todos pueden verlos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa.
Un día los discípulos de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron: —¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?
»¡Qué aflicción les espera, fariseos! Pues se cuidan de dar el diezmo sobre el más mínimo ingreso de sus jardines de hierbas, pero pasan por alto la justicia y el amor de Dios. Es cierto que deben diezmar, pero sin descuidar las cosas más importantes.
De la misma manera, cuando ustedes me obedecen, deben decir: “Somos siervos indignos que simplemente cumplimos con nuestro deber”.
¿Podemos, entonces, jactarnos de haber hecho algo para que Dios nos acepte? No, porque nuestra libertad de culpa y cargo no se basa en la obediencia a la ley. Está basada en la fe.
Yo superaba ampliamente a mis compatriotas judíos en mi celo por las tradiciones de mis antepasados.
La salvación no es un premio por las cosas buenas que hayamos hecho, así que ninguno de nosotros puede jactarse de ser salvo.
«El entrenamiento físico es bueno, pero entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene».
Cuando por fin Samuel lo encontró, Saúl lo saludó con alegría. —Que el Señor te bendiga —le dijo—. Llevé a cabo el mandato del Señor.