Adoren solo al Señor su Dios. Él es quien los librará de todos sus enemigos».
Lucas 1:74 - Biblia Nueva Traducción Viviente Hemos sido rescatados de nuestros enemigos para poder servir a Dios sin temor, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Que, librados de nuestros enemigos, Sin temor le serviríamos Biblia Católica (Latinoamericana) que nos libraría de nuestros enemigos
para que lo sirvamos sin temor, La Biblia Textual 3a Edicion De concedernos que, rescatados de mano del enemigo, Lo sirviéramos sin temor, Biblia Serafín de Ausejo 1975 que, ya liberados de manos de enemigos, pudiéramos servirle sin temor, Biblia Reina Valera Gómez (2023) que nos habría de conceder, que liberados de la mano de nuestros enemigos, sin temor le serviríamos, Biblia Traducción en Lenguaje Actual que iba a salvarnos de nuestros enemigos. »Así podríamos servirle sin ningún temor, |
Adoren solo al Señor su Dios. Él es quien los librará de todos sus enemigos».
Rescátame de la opresión de la gente malvada, entonces podré obedecer tus mandamientos.
Yo hice a Israel para mí mismo, y algún día me honrará delante del mundo entero.
Pero el Señor salvará al pueblo de Israel con salvación eterna; por los siglos de los siglos, nunca más será humillado ni avergonzado.
«El Señor de los Ejércitos Celestiales dice: los ayunos tradicionales y los tiempos de luto que han mantenido al principio del verano, en pleno verano, en el otoño y en el invierno ahora han terminado. Se convertirán en festivales de alegría y celebración para el pueblo de Judá. Así que amen la verdad y la paz.
Ahora seremos rescatados de nuestros enemigos y de todos los que nos odian.
pero ahora quedaron libres del poder del pecado y se han hecho esclavos de Dios. Ahora hacen las cosas que llevan a la santidad y que dan como resultado la vida eterna.
Y ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice al miedo. En cambio, recibieron el Espíritu de Dios cuando él los adoptó como sus propios hijos. Ahora lo llamamos «Abba, Padre».
Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina.
Únicamente de esa manera el Hijo podía libertar a todos los que vivían esclavizados por temor a la muerte.
Imagínense cuánto más la sangre de Cristo nos purificará la conciencia de acciones pecaminosas para que adoremos al Dios viviente. Pues por el poder del Espíritu eterno, Cristo se ofreció a sí mismo a Dios como sacrificio perfecto por nuestros pecados.
No tengas miedo de lo que estás a punto de sufrir. El diablo meterá a algunos de ustedes en la cárcel para ponerlos a prueba, y sufrirán por diez días; pero si permaneces fiel, incluso cuando te enfrentes a la muerte, te daré la corona de la vida.