Sin embargo, si él opta por quedarse callado, ¿quién puede criticarlo? Cuando esconde su rostro, nadie puede encontrarlo, ya sea un individuo o una nación.
Ezequiel 34:15 - Biblia Nueva Traducción Viviente Yo mismo cuidaré de mis ovejas y les daré un lugar para que se recuesten en paz, dice el Señor Soberano. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor. Biblia Católica (Latinoamericana) yo mismo me preocuparé de mis ovejas, yo las llevaré a descansar, palabra de Yavé. La Biblia Textual 3a Edicion Yo apacentaré mi rebaño, y Yo lo haré sestear, dice Adonay YHVH. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Yo mismo apacentaré mis ovejas y yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Yahveh. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Yo apacentaré mis ovejas, y yo les haré descansar, dice el Señor Jehová. |
Sin embargo, si él opta por quedarse callado, ¿quién puede criticarlo? Cuando esconde su rostro, nadie puede encontrarlo, ya sea un individuo o una nación.
Las ciudades fortificadas quedarán en silencio y vacías; las casas estarán abandonadas, y las calles, cubiertas de mala hierba. Allí pastarán los terneros, masticando ramas y tallos.
Alimentará su rebaño como un pastor; llevará en sus brazos los corderos y los mantendrá cerca de su corazón. Guiará con delicadeza a las ovejas con crías.
Y les daré pastores conforme a mi propio corazón, que los guiarán con conocimiento y entendimiento.
»Mi pueblo ha sido como ovejas perdidas. Sus pastores los llevaron por mal camino y los dejaron sueltos en las montañas. Perdieron su rumbo y no recuerdan cómo regresar al redil.
«Hijo de hombre, profetiza contra los pastores, los líderes de Israel. Dales este mensaje de parte del Señor Soberano: “¡Qué aflicción les espera a ustedes, pastores, que se alimentan a sí mismos en lugar de alimentar a sus rebaños! ¿Acaso los pastores no deben alimentar a sus ovejas?
Sobre ellos pondré un solo pastor, a mi siervo David. Él las alimentará y será su pastor.
En ese día haré un pacto con todos los animales salvajes, las aves de los cielos y los animales que corren sobre la tierra, para que no te hagan daño. Quitaré de la tierra todas las armas de guerra, todas las espadas y todos los arcos, para que puedas vivir sin temor, en paz y seguridad.
Los del remanente de Israel no harán nada malo; nunca mentirán ni se engañarán unos a otros. Comerán y dormirán seguros, sin que nadie los atemorice».
Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? —Sí, Señor —contestó Pedro—, tú sabes que te quiero. —Entonces, alimenta a mis corderos —le dijo Jesús.