En cambio, derrama la sangre sobre la tierra como si fuera agua.
No la comerás; en tierra la derramarás como agua.
No la comerás, sino que la verterás como agua sobre la tierra;'
no la comerás; la derramarás sobre la tierra como las aguas.°
No la comerás; la derramarás sobre la tierra como el agua.
»Nunca deberás comer grasa ni sangre. Esta es una ley perpetua para ti que debe cumplirse de generación en generación, dondequiera que vivas».
Pero por ninguna razón consumas la sangre, sino derrámala sobre la tierra como si fuera agua.
Pero nunca consumas la sangre, porque la sangre es vida, y no deberás consumir la vida con la carne.
No consumas la sangre, para que todo te salga bien a ti y a todos tus descendientes, porque estarás haciendo lo que al Señor le agrada.
Pero por ninguna razón consumas la sangre. Deberás derramarla sobre la tierra como si fuera agua.