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Génesis 24:31 - La Torah

y le dijo: 'Ven, bendito de Adonai. ¿Por qué te quedas parado fuera, si yo he desocupado la casa y he hecho sitio para los camellos?'

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? He preparado la casa, y el lugar para los camellos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Entonces Labán le dijo: «¡Ven y quédate con nosotros, hombre bendecido por el Señor! ¿Por qué estás aquí, fuera de la ciudad, cuando yo tengo un cuarto preparado para ti y un lugar para los camellos?».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Y le dijo: '¡Oh bendito de Yavé! ¿Por qué te quedas afuera? Ven. He despejado un sitio en la casa y hay cabida para tus camellos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

y le dijo: Entra, bendito de YHVH, ¿por qué te quedas afuera?, pues yo he preparado la casa y lugar para los camellos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

y le dijo: 'Entra, bendito de Yahveh, ¿por qué estás fuera? Ya he preparado la casa, y hay lugar para los camellos'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y le dijo: Ven, bendito de Jehová; ¿por qué estás fuera? Yo he limpiado la casa, y el lugar para los camellos.

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Otras versiones



Génesis 24:31
11 Referencias Cruzadas  

y dijo: 'Señor mío, si te he caído en gracia, ea, no pases de largo cerca de tu servidor.


dijo: 'Ea, señores, por favor, desviaos hacia la casa de este servidor vuestro. Hacéis noche, os laváis los pies, y de madrugada seguiréis vuestro camino.' Ellos dijeron: 'No; haremos noche en la plaza.'


Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. El les preparó una comida cociendo unos panes cenceños y comieron.


En efecto, en cuanto vio el anillo y los brazaletes en los brazos de su hermana, y oyó decir a su hermana Rebeca: 'Así me ha hablado aquel hombre', se llegó a donde él. Le encontró todavía junto a los camellos cerca de la fuente,


de que no nos harás mal, como tampoco nosotros te hemos tocado a ti; no te hemos hecho sino bien, y te hemos dejado ir en paz, ¡oh bendito de Adonai!''


En cuanto oyó Labán hablar de Jacob, el hijo de su hermana, corrió a su encuentro, le abrazó, le besó y le llevó a su casa. Entonces él contó a Labán toda esta historia,