La palabra "precario, ria" proviene del latín precarius, que significa "obtenido por ruego o súplica". Este origen etimológico nos da una pista fundamental para comprender la amplitud de su significado, que va más allá de la simple inestabilidad o la falta de recursos.
En la antigua Roma, lo precarium se refería a una concesión de tierras o bienes que se otorgaba por un tiempo indeterminado y revocable, sujeta a la voluntad del concedente. No se basaba en un derecho legal, sino en una petición o favor. Esta idea de dependencia y provisionalidad es la que ha perdurado a lo largo del tiempo, moldeando el significado actual de "precario".
El diccionario nos ofrece varias definiciones, que podemos analizar con más detalle:
El concepto de precariedad ha adquirido una gran relevancia en las últimas décadas, especialmente en el contexto de la globalización y las transformaciones del mercado laboral. El aumento de la flexibilidad laboral, la proliferación de contratos temporales y la disminución de la protección social han contribuido a la expansión de la precariedad laboral y vital. La precariedad se ha convertido en una característica definitoria de la experiencia de amplios sectores de la población, generando desigualdad y exclusión social.
Es importante señalar que la precariedad no se limita únicamente a la esfera material. También puede manifestarse en el ámbito afectivo, relacional o existencial. Hablamos de vínculos precarios, de identidades precarias, para referirnos a la falta de arraigo, de seguridad, de un sentido de pertenencia. La precariedad, en este sentido, se convierte en una experiencia subjetiva de fragilidad e incertidumbre ante el futuro.
La precariedad no es solo la falta de recursos, sino la imposibilidad de proyectarse en el futuro.Judith Butler