La palabra "nucleón" designa a las partículas subatómicas que constituyen el núcleo de un átomo: los protones y los neutrones. Aunque la definición básica se limita a identificarlos, comprender su importancia requiere explorar su origen, propiedades y el contexto histórico de su descubrimiento.
El término "nucleón" proviene de la palabra "núcleo" y el sufijo "-ón", que se utiliza para denominar partículas elementales. Su acuñación está ligada al desarrollo de la física nuclear a principios del siglo XX. Si bien el descubrimiento del protón, gracias a los experimentos de Ernest Rutherford con rayos canales en 1917, precede al del neutrón, el término “nucleón” surge después de la identificación de esta última partícula.
James Chadwick confirmó la existencia del neutrón en 1932, completando así la comprensión básica de la composición del núcleo atómico. Fue entonces cuando se hizo necesario un término que abarcara ambas partículas, protones y neutrones, y se adoptó "nucleón".
Tanto protones como neutrones poseen una masa similar, aproximadamente 1.67 x 10-27 kg, considerablemente mayor que la del electrón. Sin embargo, se diferencian en su carga eléctrica:
Esta diferencia de carga es fundamental para la estabilidad del núcleo. Los protones, al tener la misma carga, se repelen entre sí. La presencia de los neutrones contribuye a la estabilidad nuclear a través de la interacción nuclear fuerte, que supera la repulsión electromagnética entre los protones.
El concepto de nucleón es esencial en diversos campos de la física y la química, incluyendo:
El descubrimiento del neutrón fue un hito en la física nuclear, ya que permitió explicar la estabilidad de los núcleos atómicos y abrió el camino para el desarrollo de la energía nuclear. Antes de su descubrimiento, se creía que el núcleo estaba compuesto únicamente por protones y electrones. Sin embargo, este modelo presentaba inconsistencias que fueron resueltas con la identificación del neutrón.
La ciencia no conoce su deuda con la imaginación.- Ralph Waldo Emerson