La palabra "juba", definida brevemente como sinónimo de "aljuba", merece una exploración más profunda. Si bien ambas palabras se refieren a una prenda de vestir, su historia, contexto y significado son más ricos de lo que aparenta una definición tan sucinta.
El término "juba" proviene del árabe hispánico alǧúbba, que a su vez deriva del árabe clásico ǧubba. Esta raíz se relaciona con una prenda exterior amplia y holgada, generalmente con mangas, usada tanto por hombres como por mujeres. La evolución fonética del término, perdiendo el prefijo "al-", dio lugar a la forma "juba", utilizada principalmente en el español antiguo.
La aljuba, y por ende la juba, era una prenda muy común en la España medieval, especialmente durante el periodo de la dominación musulmana en la Península Ibérica. Su uso se extendió a lo largo de varias clases sociales, aunque con diferencias en los materiales y la ornamentación.
Con el paso del tiempo y la evolución de la moda, la aljuba fue perdiendo popularidad. A partir del Renacimiento, su uso decayó, siendo reemplazada por otras prendas de vestir. Actualmente, la palabra "juba", al igual que "aljuba", es un arcaísmo, utilizado principalmente en contextos históricos o literarios.
La presencia de la aljuba/juba en la literatura medieval española es testimonio de su importancia en la época. Se menciona en obras como el Cantar de Mio Cid y otras crónicas y poemas, a menudo para describir la vestimenta de personajes importantes.
Vistióse Mio Cid la aljuba de escarlata...- Ejemplo hipotético para ilustrar su uso en la literatura.
En resumen, la palabra "juba", aunque aparentemente simple, nos remite a una prenda con una rica historia y significado cultural, reflejando la influencia árabe en la vestimenta y la sociedad española medieval.