El término "heterótrofo, fa" se utiliza en biología para describir a un organismo que es incapaz de sintetizar su propia materia orgánica a partir de sustancias inorgánicas. Por lo tanto, para obtener la energía y los nutrientes necesarios para su supervivencia, debe alimentarse de otros seres vivos, ya sean plantas (herbívoros), animales (carnívoros) u organismos en descomposición (detritívoros).
La palabra "heterótrofo" proviene del griego antiguo: héteros (ἕτερος), que significa "otro" o "diferente", y trophḗ (τροφή), que significa "nutrición" o "alimento". Literalmente, significa "que se alimenta de otro". Esta etimología refleja la dependencia de estos organismos de otras fuentes de materia orgánica para su nutrición.
Existen diferentes tipos de heterótrofos, clasificados según su fuente de alimento:
Los organismos heterótrofos juegan un papel fundamental en los ecosistemas. Forman parte esencial de las cadenas y redes tróficas, actuando como consumidores primarios, secundarios, terciarios, etc. Al alimentarse de otros organismos, transfieren energía y materia a través del ecosistema. Los detritívoros y descomponedores son cruciales para el reciclaje de nutrientes, liberando elementos esenciales como el nitrógeno y el fósforo de la materia orgánica muerta y poniéndolos a disposición de las plantas.
La distinción entre organismos autótrofos (capaces de producir su propio alimento) y heterótrofos fue un hito importante en la comprensión de los procesos biológicos. Aunque el término "heterótrofo" no se acuñó hasta mucho después, la observación de las diferentes formas de nutrición en los seres vivos se remonta a la antigüedad. Con el desarrollo de la microbiología y la bioquímica en los siglos XIX y XX, se profundizó en la comprensión de los mecanismos metabólicos que diferencian a los autótrofos de los heterótrofos.
La principal diferencia entre los organismos heterótrofos y autótrofos reside en su fuente de energía y carbono. Mientras que los heterótrofos obtienen ambos de la materia orgánica producida por otros seres vivos, los autótrofos, como las plantas y las algas, utilizan la energía del sol (fotosíntesis) o de reacciones químicas (quimiosíntesis) para convertir el dióxido de carbono y el agua en compuestos orgánicos, constituyendo la base de la cadena alimentaria.