La forma "deste, ta, to" es una contracción arcaica del demostrativo "de este", "de esta" y "de esto" respectivamente. Su uso, prácticamente extinto en el español moderno, nos remite a etapas anteriores de la lengua, principalmente a la época medieval y al Siglo de Oro.
Esta contracción surge de la evolución fonética natural del español a lo largo de los siglos. La preposición "de" seguida del demostrativo "este" experimentó una apócope, es decir, la pérdida de sonidos al final de la palabra, dando lugar a la forma abreviada "deste". Este proceso también afectó a las variantes femenina y neutra, resultando en "desta" y "desto".
Con el tiempo, la forma plena "de este" se impuso como la variante estándar, relegando "deste" y sus variantes al desuso. Este cambio se consolidó durante el siglo XVIII, coincidiendo con la labor de la Real Academia Española en la normalización y fijación de la lengua.
En la literatura clásica española, especialmente en obras del Siglo de Oro, podemos encontrar ejemplos de "deste, ta, to". Su uso era común tanto en la prosa como en el verso, sin diferencias significativas en cuanto al registro. Algunos ejemplos:
Desta suerte andaba el desdichado caballero andante, pensando en su encantadora Dulcinea.(Adaptación del Quijote)
Deste valle, deste monte, desta fuente, desta llanura...(Ejemplo hipotético de uso poético)
Su empleo no se limitaba a un contexto literario específico, sino que formaba parte del lenguaje cotidiano. En cartas, documentos legales y otros textos de la época, podemos observar su presencia como una forma gramaticalmente correcta y aceptada.
Hoy en día, el uso de "deste, ta, to" se considera arcaico y obsoleto. Su presencia en el español moderno se limita a contextos muy específicos:
En resumen, "deste, ta, to" representa una forma antigua del español que, aunque desaparecida del uso común, nos ofrece una ventana al pasado de nuestra lengua y su evolución a lo largo del tiempo.