La palabra "deliberación" proviene del latín deliberatio, -onis, derivado a su vez del verbo deliberare. Su significado principal se centra en la acción y efecto de deliberar. Esto implica un proceso mental reflexivo y cuidadoso para considerar diferentes opciones, sopesar pros y contras, y finalmente llegar a una conclusión o tomar una decisión.
El origen latino de la palabra nos remite a la idea de "pesar" o "sopesar" (libra en latín significa "balanza"). De esta manera, la deliberación se entendía como un proceso similar al acto de pesar en una balanza las diferentes alternativas antes de tomar una decisión. Este concepto se mantuvo a lo largo del tiempo, y la deliberación se asoció con la prudencia, la sabiduría y la búsqueda de la mejor opción posible.
La palabra "deliberación" se utiliza en diversos contextos, tanto formales como informales. Algunos ejemplos incluyen:
Históricamente, la deliberación ha sido valorada como una herramienta fundamental para el buen gobierno y la convivencia social. En la antigua Grecia, la democracia ateniense se basaba en la deliberación pública en la Asamblea. Los ciudadanos se reunían para debatir y tomar decisiones sobre asuntos de interés común. Esta práctica se consideraba esencial para la legitimidad y la eficacia del gobierno.
El diccionario también menciona otros significados de "deliberación", ahora considerados arcaicos. Estos incluyen:
Estos significados, aunque presentes en el pasado, han caído en desuso y ya no se utilizan en el español moderno.
En resumen, la palabra "deliberación" se refiere principalmente al proceso mental de considerar cuidadosamente diferentes opciones antes de tomar una decisión. Su origen latino, su uso en diversos contextos y su importancia histórica la convierten en un concepto fundamental para la comprensión del pensamiento humano y la organización social.