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amabilidad Que es, Concepto y Definicion



amabilidad - Diccionario Español

1. Cualidad de amable.

2. Acción amable.

Amabilidad - Diccionario Perspicacia

Disposición, o manera de conducirse, diametralmente opuesta al trato áspero o rudo. Por su naturaleza, está muy relacionada con la humildad y la mansedumbre.

La amabilidad es un requisito para el siervo de Dios, en particular para el que ocupa una posición de superintendencia. A este respecto, el apóstol Pablo dijo que “el esclavo del Señor no tiene necesidad de pelear, sino de ser amable [gr. e·pi·on] para con todos”. (2 Timoteo 2:24) «Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido». La persona amable no trata a otros con estridencias o de manera inmoderada. De Moisés, el hombre del Dios verdadero, se dijo que “era con mucho el más manso de todos los hombres que había sobre la superficie del suelo”, aunque no siempre manifestó esta buena disposición. (Números 12:3) «Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra». En cierta ocasión se comparó su habla a “suaves lluvias sobre la hierba”. (Deuteronomio 32:2) «Goteará como la lluvia mi enseñanza; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba».

En (1 Tesalonicenses 2:7) «Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos», Pablo dice de sí mismo y de sus acompañantes: “Nos hicimos amables en medio de ustedes, como cuando una madre que cría acaricia a sus propios hijos”. Esta expresión es consecuencia del amor genuino que tuvieron a aquellos a quienes enseñaban, así como de su interés por su crecimiento espiritual. (1 Tesalonicenses 2:8) «Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos». La palabra e·pi·oi (traducida “amables”) se halla en el “texto recibido”, en el de Tischendorf y en el de Merk, así como en algunos manuscritos. Sobre esta palabra, W. E. Vine dice que fue “frecuentemente usada por los escritores griegos para caracterizar a una nodriza con niños difíciles, o a un maestro con alumnos poco aplicados, o a padres hacia sus hijos. En (1 Tesalonicenses 2:7), el apóstol la usa de su propia conducta y de la de sus compañeros de misión hacia los conversos en Tesalónica”. (Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, 1984, vol. 1, pág. 86).

Sin embargo, el texto griego de Westcott y Hort, así como otros manuscritos, recoge en el pasaje aludido el término griego ne·pi·oi: “niños”. Sobre esta discrepancia, el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento hizo la siguiente observación: “Con referencia a (1 Tesalonicenses 2, 7) hay dos lecturas atestiguadas en los manuscritos: a)ηπιοι [epioi] (fuimos amables, suaves, en medio de vosotros); b) nepioi (la palabra precedente termina con ν [n], lo cual hace pensar que puede tratarse del típico error de copista que consiste en repetir la consonante final —en este caso la ν [n]— al comienzo de la palabra siguiente con vocal inicial). La lectura b) tiene dificultades de interpretación (en el v. 7b la comparación con el niño no se refiere al mismo Pablo, sino a los tesalonicenses” (edición de Mario Sala y Araceli Herrera, Salamanca, 1986, vol. 3, pág. 165).

No es debilidad. El concepto bíblico de amabilidad no implica debilidad, pues se requiere firmeza de carácter para ser amable con otros y calmar o no herir sus sentimientos, en especial cuando se nos provoca. Como se ve en (2 Samuel 18:5) «Y el rey mandó a Joab, a Abisai y a Itai, diciendo: Tratad benignamente por amor de mí al joven Absalón. Y todo el pueblo oyó cuando dio el rey orden acerca de Absalón a todos los capitanes», aunque David era un hombre de guerra, movido por su amor paternal, le ordenó a Joab que tratase “con suavidad” a su hijo rebelde Absalón. La palabra hebrea (´at) que se emplea en este texto alude a una acción moderada o movimiento suave. El propio apóstol Pablo, aunque amable, no era de carácter débil. Cuando fue necesario hablar con firmeza, lo hizo, como se ve en sus dos cartas a la congregación cristiana de Corinto.

Tiene un efecto unificador. ¡Qué agradable y conducente a la paz es la persona que habla y actúa con amabilidad! Tal persona es abordable, no es severa, y su comportamiento tiende a la edificación espiritual de otros. La aspereza, la severidad, el alboroto y la vulgaridad son actitudes que repelen y dividen, pero la amabilidad atrae y unifica. Se dice de Jehová que reúne a sus corderos y los lleva en su seno (refiriéndose a los grandes pliegues de la parte superior de las vestiduras, donde a veces los pastores llevaban a los corderos). (Isaías 40:11) «Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo llevará los corderos, y en su seno los llevará; pastoreará suavemente a las recién paridas». Su hijo, Jesucristo, dijo a la ciudad de Jerusalén: “¡Cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne sus pollitos debajo de sus alas! Pero ustedes no lo quisieron”. (Mateo 23:37) «¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!». Por haberlo rechazado, recibieron un trato severo a manos del ejército romano cuando en el año 70 E.C. la ciudad fue desolada.

Falsa amabilidad. La amabilidad en el tono de la voz o en los modales no siempre es prueba de verdadera amabilidad. Para que esta cualidad sea totalmente genuina, debe proceder del corazón. Mientras Job, siervo de Dios, sufría a manos de Satanás una prueba de integridad a su Creador, fue atacado verbalmente por tres compañeros, que le acusaron de pecados secretos, iniquidad y obstinación, e insinuaron además que era un apóstata y que sus hijos habían hallado la muerte a manos de Dios por haber sido inicuos. Sin embargo, uno de los tres compañeros, Elifaz, le dijo a Job: “¿Acaso las consolaciones de Dios no te bastan, o una palabra que se habla amablemente contigo?”. (Job 15:11) «¿En tan poco tienes las consolaciones de Dios, Y las palabras que con dulzura se te dicen?». Esta declaración deja entrever que por lo menos parte de su acusación se presentó en un tono suave; sin embargo, su contenido era áspero, de ahí que no fuese verdaderamente amable.

Amabilidad - Diccionario Mundo Hispano

El adjetivo epiekes ocurre cinco veces (2 Corintios 10:1) «Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros». La idea básica comprende no exigir los derechos propios: ser conciliador y demostrar dominio propio. También se traduce con las palabras amable, tolerante, mansedumbre, afabilidad, equidad.

Tanto el sustantivo prautes (Salmos 18:35) «Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido».

Amabilidad - Douglas Tenney

El adjetivo epiekes ocurre cinco veces (1 Timoteo 3:3) «no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro». (Tito 3:2) «Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres». (1 Pedro 2:18) «Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos; no solamente a los buenos y afables, sino también a los difíciles de soportar». y el sustantivo epieikeia dos veces (2 Corintios 10:1) «Yo Pablo os ruego por la mansedumbre y ternura de Cristo, yo que estando presente ciertamente soy humilde entre vosotros, mas ausente soy osado para con vosotros». La idea básica comprende no exigir los derechos propios: ser conciliador y demostrar dominio propio. También se traduce con las palabras amable, tolerante, mansedumbre, afabilidad, equidad.

Tanto el sustantivo prautes (2 Corintios 10:1), como el adjetivo praus (Mateo 11:29) «Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas». (Mateo 21:5) «Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, Manso, y sentado sobre una asna, Sobre un pollino, hijo de animal de carga». se usan en relación con Jesús. También se usa el sustantivo para describir un aspecto del fruto del Espíritu (Gálatas 5:23) «mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley». comparar (1 Corintios 4:21) «¿Qué queréis? ¿Iré a vosotros con vara, o con amor y espíritu de mansedumbre?». (Gálatas 6:1) «Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado». (Efesios 4:2) «con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor». (Colosenses 3:12) «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia». (2 Timoteo 2:25) «que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad». (1 Pedro 3:15) «sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros». También se traduce como mansedumbre y manso. La idea básica es la de la fuerza verdadera bajo control. Por lo tanto, deriva del carácter de Dios, que se describe como condescendencia (2 Samuel 22:36) «Me diste asimismo el escudo de tu salvación, Y tu benignidad me ha engrandecido». (Salmos 18:35) «Me diste asimismo el escudo de tu salvación; Tu diestra me sustentó, Y tu benignidad me ha engrandecido».