
Las ardillas son animales hermosos e inteligentes. Y hasta existe una historia impresionante sobre una de ellas que pidió ayuda a un hombre.
Por algunos minutos, este pequeño animal trataba de darle un mensaje al humano, pero este no entendía. Luego de un tiempo, la ardilla se armó de valor y logró hacer que el hombre la siguiera.
Resulta que su cría estaba en peligro de ser devorada por un gato que se encontraba a los alrededores; por lo que el hombre intervino en la situación.
Esta historia fácilmente se puede ver de otra manera y podemos captar un mensaje distinto si se le mira desde otra perspectiva.
Claramente, la ardilla puede asemejarse a los seres humanos, sobre todo al pueblo de Dios; quien acude a Él para pedir ayuda cuando se pasa por momentos de prueba tribulación.
La Biblia muestra a Dios como nuestro refugio, a quien podemos ir para encontrar el reguardo necesario (Salmos 46:1-2).
Incluso en la situación que el planeta atraviesa actualmente, lo mejor que se puede hacer es acudir a Dios.