El evangelio es para todos, hay que compartirlo con todos, incluso con aquellos a quienes creemos que no lo aceptarán.

Solemos pensar que las personas menos propensas a recibir el mensaje de la cruz son aquellas que «sirven a satanás».
Aquí es donde debemos plantearnos que nuestro deber es predicar, porque de convencer se encarga el Espíritu Santo.
La salvación no es para unos pocos, pues el deseo de Dios es que todo ser humano la alcance; claro está que para que eso pueda suceder, debemos compartirlo con otros. ¿Estás dispuesto?
El evangelista Ray Comfort le ruega a Todd el luciferino que vuelva en sí, que perciba su pecado y la consecuencia de la condenación eterna en el infierno que es la prisión de Dios. Mira lo que el evangelio puede hacer en alguien como él.