El presidente ruso es conocido por imponer una figura de respeto y autoridad, y en esta ocasión nos lo vuelve a demostrar.

Para nadie es un secreto que el gobierno de Rusia tiene una política conservadora gracias a su principal mandatario, Vladímir Putin.
Aunque hay muchos que cuestionan su forma de dirigir la nación, la gran mayoría le felicita por el respeto que ha adquirido y la forma en que se ha ganado la admiración de sus ciudadanos y habitantes de otros países.
Un ejemplo de esto fue cuando meses atrás políticos de su nación propusieron aprobar un proyecto de ley para que parejas homosexuales pudieran adoptar niños.
Esto les daría a los representantes la opción de llamarse «progenitor 1» y «progenitor 2».
Putin manifestó inmediatamente que no estaba de acuerdo con la medida, asegurando que: «Mientras yo sea presidente, no habrá matrimonio homosexual en Rusia».
Sin duda un ejemplo a seguir sobre cómo mantener firmes las convicciones tradicionales y bíblicas del matrimonio en medio de un mundo liberal y progresista.