En ocasiones, Dios usa métodos poco convencionales para tratar de llamar nuestra atención para que corramos a él, y este hermano pudo experimentarlo por sí mismo.
Alejo Zamora tuvo la oportunidad de conocer a Dios durante su juventud, teniendo el deseo de convertirse en predicador.
Manteniendo una relación con Dios, se mantuvo activo en el ministerio predicando la palabra del Señor, mientras esperaba por su ayuda idónea.
Tras conocer a una joven hermana en Cristo, se casa, aunque desde allí comenzó su proceso de alejamiento y enfriamiento espiritual.
El tiempo pasó, y Dios le concede a Zamora
dos hijos varones, a los cuales presenta en una iglesia para dedicarlos a Dios; pero no mantiene su compromiso por estar más enfocado en cosas terrenales.Su «muerte espiritual» lo llevó a ser un hombre desobediente, celoso y en cierta manera, grosero.
Pero el Señor comienza a llamar su atención de una manera que no se lo esperaba, por medio de una situación complicada con uno de sus hijos.
Hoy día reconoce que Dios permitió aquellos acontecimientos para atraerlo nuevamente a Él, y aunque no es algo fácil, comparte su testimonio creyendo que será de bendición para muchos.
¡No te lo pierdas, llorarás!