Miles de niños en el mundo son víctimas de abusos, por ello es importante cuidar de los que Dios nos ha entregado, velando por su bienestar y seguridad.
La pastora Enma Conovilca nos relata un poco de su testimonio, de las situaciones adversas por las que atravesó y cómo Dios las permitió y usó para traerla a sus pies.
Todo comenzó en su niñez, cuando empezó a ser víctima de abusos por parte de sus tíos, quienes se aprovechaban de los momentos que sus padres la dejaban sola, para hacerle daño.
Aquello no solo la traumó, sino que también la marcó durante años, pues constantemente lloraba por ayuda en las ocasiones que trataban de violarla.
Si bien fue fuerte para ella, esos sucesos endurecieron su corazón, haciéndole creer que el Señor no se preocupaba por su bienestar y felicidad; sin embargo, hoy día reconoce que estaba equivocada.
Maravillosamente pudo conocer de Dios, a quien sigue y sirve en la actualidad, testificando de su poder y de cómo Él la ayudó a perdonar y seguir adelante.
En su testimonio recomienda a los padres y representantes cuidar a sus hijos, pues no saben quién está al acecho para hacerles daño. También recalca la importancia de demostrarles amor, ya que si bien ella no lo experimentó, está consciente de que es necesario en la educación y formación de los pequeños.