Las personas a nuestro alrededor pueden fallarnos y cometer miles de errores, pero Dios nos ha pedido que con todo y ello les amemos y perdonemos.
Perdonar a quien nos hace daño constantemente no es una tarea fácil; esto es lo que experimentó la hermana Gloria tras perder a varios familiares, incluido su padre, a causa de las drogas.
Ella creía que parte de su familia tenía la culpa del involucramiento con las sustancias ilícitas y posterior fallecimiento de sus seres queridos.
Por tal razón, dejó de tener contacto con su familia por más de 15 años, incluyendo los que tenía de haber aceptado a Jesús en su corazón.
No fue hasta que Dios la confrontó que se dio cuenta de todo el daño que se estaba haciendo a sí misma al no perdonar, y cuán necesario era que retomara el contacto con sus seres queridos.
Y así lo hizo, dio el paso apoyada en el Espíritu Santo, perdonó y llamó a varios de sus familiares para arreglar las cosas, obteniendo paz en su corazón y motivando a las personas a no caer en la trampa del odio, pues las raíces de amargura causan daños colaterales. ¡No dejes de ver este testimonio!