Muchas veces, la vida que las personas llevan no son las mejores y las que desearían, pero por más sufrimiento que pueda experimentar, puede llegar a ver una luz de esperanza cuando se conoce a Jesucristo.
María del Roble Muñoz tuvo una infancia complicada, pues cuenta que tras nacer, fue arrebatada de los brazos de su madre; aunque tiempo después esta logró recuperarla.
Con el tiempo decide irse a vivir con su abuela, experimentando el trabajo y el esfuerzo, ya que debía hacerlo para poder comer.
Fue allí, a la edad de 12 años, cuando sufre una violación; pero nadie pareció apoyarla, y en vez de eso, la culpaban de lo sucedido, marcando su corazón.
Conforme iban pasando los años, las cosas parecían aún sin estar de su lado. Relaciones inestables y abusivas, maltrato, nacen sus primeros hijos.
En una etapa más adulta conoce el alcohol y empieza a asistir a clubes con amigas, quien más tarde la introducen en la prostitución.
Tras aceptar a Cristo y no afianzar su fe, se aleja. Pero esto no evitó que volviera pero con más fuerza y fortalecida, aunque a través de una situación complicada de salud.
Cáncer, una gangrena y otras condiciones presentaba para aquel entonces, pero decidió poner su fe u confianza en Dios, quien le dio la sanidad.
Con el pasar del tiempo, su fe creció y ella se afianzó hasta llegar a ser la mujer que es hoy, una mujer de Dios que vive para él y predica su evangelio a todos aquellos que han atravesado situaciones similares a la de ella.
¿Necesitas un milagro?, Dios lo puede hacer. ¿Anhelas tu sanidad?, Dios puede obrar en ti, solo necesitas creer.