¿Qué ocurre cuando un joven no tiene al apoyo o el amor de sus padres?, el hermano Hebert Lauradrid conoce bien la respuesta, ya que lo vivió en carne propia.
Debido a no tener a un padre a su lado, Lauradrid decidió tomar la calle como un consuelo.
Fue allí donde aprendió a robar; también donde tomó una terrible adicción a las drogas que más tarde le traería terribles consecuencias.
Dejó de juntarse con otras personas y comenzó a beber e ingerir drogas solo.
Con el tiempo, se aisló por completo, se fue de su casa y comenzó a vivir en un basurero. Era tal su estado, que le huía a las sombras y le pedía que lo dejaran en paz.
Toda su historia cambió cuando conoció a Dios; esto ocurrió en el momento en que decidió dejar que Él lo ayudara y se internó en rehabilitación.
Hoy día es un hombre transformado por el poder de Dios y comparte su testimonio para la gloria de su nombre.