Son muchas las personas que constantemente piensan en acabar con su vida para terminar con el sufrimiento, sin saber que en Jesús hay esperanza y solución para sus problemas.
Drogas, delincuencia y suicidio no parecen una muy buena combinación, pero hasta en esas circunstancias, Dios puede hacer algo maravilloso para su gloria.
El pastor Leonel Sandoval nos narra un poco de su impactante testimonio, de cómo el Señor lo rescató y le dio una nueva identidad cuando ya no quería seguir viviendo.
Creció en un hogar problemático, conflictivo, donde estuvo expuesto a las calles desde muy pequeño.
Eso tuvo fuertes repercusiones en su vida, ya que a la edad de tan solo 10 años ya estaba probando las drogas, y no una, sino varias.
Con el tiempo, su vida cambió hasta ser una más preocupante, involucrándose en la delincuencia y otras actividades ilícitas, hasta llegar al punto de convertirse en narcotraficante.
Su vida constantemente corría peligro, y debido a lo miserable que se sentía, pensó en más de una ocasión quitarse la vida, pero está seguro de que Dios no lo permitió porque tenía un propósito con él.
Y así fue, pues todo para él cambió con la llegada de Jesús a su vida, quien le dio un propósito y razón de vivir, entregándole una nueva identidad y haciéndolo su hijo; pudiendo testificar hoy en día de sus proezas para que todos puedan ver su poder y el gran amor que le tiene a cada persona.
Dios desea transformarnos, sin importar nuestro pasado o lo que hayamos hecho, solo debemos darle el permiso para que Él haga la obra.