Belkis Castro, nos cuenta su testimonio, de cómo estaba sumergida en el mundo de las drogas, pero Dios la rescató y le dio una nueva oportunidad de vida.
Llegó al evangelio con una vida destruida, sin propósito ni destino; proveniente de las calles, creció en una familia muy humilde, sin estudios y estuvo en muchos centros de rehabilitación.
Hoy reconoce que Dios tenía un propósito grande con ella, tanto así que corría a los cristianos y los maltrataba; fue por medio de unos hermanos mexicanos quienes fueron obedientes a la Palabra de Dios y le predicaron del gran amor de Dios.
Tenía 16 años en las drogas, en la prostitución y en el lesbianismo, debido a que los hombre le habían pagado mal ella se inclinó hacia las practicas homosexuales. Lo que no sabía era que Dios tenía un plan grandioso para su vida.
A pesar de todas las pruebas y situaciones difíciles que vivió, hoy reconoce que fue el Señor que la salvó. Estaba en un estado de indigencia, muerta de una sobredosis, Dios le dio una nueva oportunidad de vida y por eso ahora es testimonio vivo de que sólo Dios puede transformar al corazón más endurecido.