Margy Mendoza testifica que fue al infierno y allí vivió una experiencia sobrenatural, vio como la gente se quemaba por la eternidad, los demonios mataban a la gente que se encontraban allí recordando sus pecados y luego volvían a la vida para seguir siendo torturados.
Comenta que en ese lugar no se puede hablar de Dios ya que el Dios de el infierno era satanás, solo había tortura y muerte algo que no acababa.
Esta mujer nació en el evangelio, sus padres siempre le enseñaron de la palabra y la invitaban a la iglesia, pero ella renuente rechazaba la invitación entregando su vida al alcohol, los vicios, el adulterio; deseos de la carne que la hizo caer en el infierno.
Pero Dios en su misericordia y fidelidad, la saco de ese lugar dándole una segunda oportunidad.