El preparacionismo fue una visión de la salvación adoptada por los puritanos. Sostenía que una persona aún no regenerada (no salvada) podía participar en actividades como la oración, el estudio de la Biblia y la asistencia a la iglesia para «prepararse» para ser realmente salvada por el Espíritu Santo. Esta «gracia preparatoria» se podía manifestar en el autoexamen de un pecador, una reflexión sobre su pecaminosidad o una búsqueda sincera de misericordia.

En algunos casos, el preparacionismo se entendió como una interpretación distinta de la gracia preveniente, como la forma en que Dios «suaviza el corazón» del pecador antes de justificarlo. En otros casos, se enseñó como una forma de hacer que un pecador pareciera más aceptable para Dios y, por lo tanto, más propenso a ser salvado. Si un pecador asistía a la iglesia y llevaba una vida moral, entonces era considerado un «mejor candidato» para la salvación. En versiones más radicales, se consideraba un requisito: aquellos que deseaban ser salvados debían primero ordenar sus vidas según principios cristianos.
Siendo calvinistas, los puritanos creían en la depravación total, que sostiene que el hombre está tan corrompido que no puede buscar a Dios sin la influencia del Espíritu Santo. El calvinismo también afirma que uno es salvo únicamente por la gracia divina y el hombre no contribuye en absoluto a su salvación. En muchos aspectos, el preparacionismo parece desafiar ambos conceptos. Muchos puritanos que enseñaron preparacionismo conciliaban estas creencias aparentemente contradictorias al considerar que la «gracia preparatoria» provenía de Dios y no podía ser generada por uno mismo.
No obstante, esta «gracia preparatoria» podría ser rechazada en algunos casos, lo cual va en contra de otro principio calvinista: el de la gracia irresistible. En cualquier análisis en su momento, el preparacionismo representó un distanciamiento del calvinismo y una aproximación al arminianismo.
Desde una perspectiva histórica, el preparacionismo ganó popularidad entre los teólogos puritanos, especialmente en la América colonial. Algunos cristianos se mostraron en desacuerdo con la idea de que seguir normas y reglamentos podía hacer que una persona tuviera más posibilidades de ser salvada. Algunos rechazaron completamente la noción de que algún signo pudiera confirmar o negar la salvación. Estas divergencias provocaron cambios significativos en el ámbito político, social y religioso de las colonias.
La forma de preparacionismo practicada por los puritanos es poco común en la época actual. Sin embargo, las ideas que promovió siguen siendo motivo de debate. Actualmente, cualquier discusión sobre preparacionismo tiende a quedar eclipsada por debates acerca de obras versus fe, gracia versus ley, calvinismo versus arminianismo, entre otros temas. Los debates acerca de cuánto debe esforzarse una persona no salvada por vivir conforme a la voluntad de Dios y qué nivel de estímulo debería recibir para lograrlo son remanentes de las controversias del preparacionismo.