El concepto de conocimiento medio es una noción teológica desarrollada por Luis Molina y respaldada por filósofos cristianos modernos como William Lane Craig y Alvin Plantinga. Este concepto es fundamental en la teología del molinismo. En síntesis, el conocimiento medio se refiere a la omnisciencia de Dios sobre lo que «ocurriría» si determinadas circunstancias llegaran a suceder, incluyendo las decisiones libres y no coaccionadas de las criaturas en dichos escenarios.

Se denomina conocimiento medio porque se sitúa lógicamente entre el «conocimiento natural» de Dios, que es verdad existente, independientemente de los actos o decisiones divinas, y su «conocimiento libre», que está ligado a sus acciones o decisiones. Aunque al igual que el conocimiento natural, el conocimiento medio no está bajo el control de Dios, lo cual genera controversia entre algunos teólogos. No obstante, al igual que el conocimiento libre, las verdades conocidas mediante el conocimiento medio dependen de las acciones de Dios, lo que implica que la verdad que se materializa está totalmente dentro del dominio divino.
Una analogía del conocimiento medio en las matemáticas sería la «Jerarquía de operaciones», también conocida como PEMDAS. Esta jerarquía establece el orden correcto de las operaciones aritméticas a realizar: Paréntesis, Exponentes, Multiplicación, División, Adición y Sustracción. Ninguna de estas operaciones ocurre «antes» o «después» de otra cronológicamente, pero sí tienen un orden lógico. Por ejemplo, al calcular «(1 + 2) x 3 = 9», primero se suman 1 y 2 para luego multiplicarlo por 3; esto ocurre en un sentido lógico de secuencia sin necesidad de involucrar el tiempo. La jerarquía simplemente explica el orden lógico en que se realizan estas operaciones. Del mismo modo, el concepto de conocimiento medio implica una progresión lógica, no cronológica, en el entendimiento de Dios, de la siguiente manera:
- Conocimiento natural: lo que «puede» suceder (independiente del control de Dios).
- Conocimiento medio: lo que «sucedería» (independiente del control de Dios).
- Mandato creativo: elección de Dios, acción, intervención, etc.
- Conocimiento libre: lo que «ocurrirá» (totalmente bajo el control de Dios).
El calvinismo y el arminianismo sostienen que la salvación de cada persona está determinada respectivamente por la acción directa de Dios o por la elección humana. En términos generales, esto se ve como un debate sobre la relación entre la soberanía divina y el libre albedrío humano. El molinismo respalda tanto el verdadero libre albedrío como la total soberanía de Dios a través del conocimiento medio. Según esta posición, Dios conoce todas las posibles decisiones que una criatura libre tomaría en diversas circunstancias y guía infaliblemente Su voluntad a través de esas circunstancias, sin anular directamente la libertad de esa criatura.
Uno de los argumentos más sólidos en las Escrituras, a favor del conocimiento medio y, por ende, del molinismo, proviene del uso de contrafactuales en la Biblia. Estos son declaraciones condicionales sobre situaciones o decisiones. Por ejemplo, Jesús menciona dos veces explícitamente que bajo condiciones distintas ciertas personas habrían tomado una decisión diferente respecto al arrepentimiento (Mateo 11:21-23; Lucas 10:13).
Asimismo, Jesús hace referencia a resultados diversos según las circunstancias (Mateo 26:24; Juan 14:2). En el Antiguo Testamento también se mencionan diferentes decisiones conduciendo a diferentes resultados.(Éxodo 9:15; Isaías 48:17-19). Asimismo, la Biblia claramente expresa que Dios nos permite tomar decisiones que pueden ser contrarias a sus preferencias (Mateo 23:37; 2 Pedro 3:9; Salmos 5:10; Isaías 30:1).
El conocimiento medio suele ser vigorosamente debatido por los seguidores de la teología reformada. Los teólogos calvinistas y reformados discrepan con la noción de que Dios no ejerce un control directo sobre las decisiones de seres libres. Los molinistas argumentarían que la idea de «elección libre controlada directamente» es una contradicción lógica. Una respuesta común a esto es apelar al misterio en torno a la naturaleza y omnipotencia de Dios, sugiriendo que hay una forma en la cual Dios puede influir en nuestras decisiones, manteniendo nuestra libertad, sin incurrir en contradicciones.
La teología del teísmo abierto y los teólogos arminianos que rechazan el conocimiento medio lo hacen principalmente bajo el argumento de que estos contrafácticos no pueden ser formulados lógicamente sin caer en circularidades o sin estar previamente determinados por la naturaleza divina. Este razonamiento se conoce como la «objeción de fundamentación» y constituye el fundamento más común para las críticas tanto al conocimiento medio como al molinismo.
Independientemente de las opiniones expresadas con buena voluntad, el conocimiento medio se encuentra totalmente dentro de los límites del cristianismo ortodoxo. Creer o no en el conocimiento medio suele depender más de preferencias filosóficas e historiales denominacionales que de otra cosa.
Por supuesto, es importante discernir entre verdad y falsedad, y la postura respecto al conocimiento medio puede influir en el enfoque teológico sobre otros temas, especialmente el evangelismo. Sin embargo, en términos prácticos, Calvinismo, Arminianismo y Molinismo aplican los mismos principios bíblicos, morales, espirituales y culturales básicos. El entendimiento promedio puede ser motivo de controversia para algunos, pero nunca debería convertirse en un factor de discordia entre los verdaderos creyentes.