¿Llamar «Padre» al pastor o líder es bíblico? descubre el peligro de este movimiento de los últimos tiempos

“Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el que está en los cielos.” (Mateo 23:9)

¿Es bíblico llamar “Padre o papi” a un pastor o líder

Jesús fue claro: nadie debe ocupar en tu vida el lugar de «padre» como título espiritual. En Mateo 23:9 la palabra griega es πατήρ (patḗr), aplicada al Padre. Por eso, llamar «padre espiritual» a un líder humano es antibíblico: ese honor pertenece solo a Dios. En cambio, llamar «padre» al que te engendró —tu padre de sangre, por consanguinidad— adopción terrenal, es correcto, porque no expresa autoridad espiritual sino la realidad natural de la paternidad.

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Muchos argumentan que de igual forma seria entonces con la palabra «Maestro», pero no es así, es otro enfoque. Cuando Jesús dice “ni seáis llamados maestros” (Mateo 23:10), usa la palabra griega καθηγητής (kathēgētḗs), que implica a alguien que se exalta como guía supremo. Es diferente. Jesús advierte que no te autoexaltes como maestro, pero sí permite que otros te reconozcan como tal si Dios te ha constituido (Efesios 4:11).

NO DEBES EXIGIR QUE TE LLAMÉN MAESTRO.

ES DISTINTO AL MANDATO, «TU NO DBEES LLAMAR A NADIE PADRE VUESTRO»

Llamar “padre” a un líder espiritual es usurpar un lugar reservado solo para el Padre celestial.
Pero ser llamado maestro, si es por función divina, es parte del diseño de Dios.

Estos movimientos han aparecido en los ultimos tiempos para que se cumpla la escritura  en 2 Timoteo 4:3 «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias..»

Fue profetizado, que seria muy dificil sufrir la sana doctrina en los ultimos tiempos, hoy en dia existen miles de iglesia que enfocan la paternidad en el «Pastor» u «Apostol» y quienes no llamen «Padre» a ese lider lo miran como desobediente y muy dificil le daran cargos en la iglesia de importancia.

Este Nuevo movimiento está influenciado por demonios, con la intención que te desenfoques la paternidad del único Padre Celestial que está en los cielos. Al poner Otro Padre Espiritual aunque no se postre delante de él, es una influencia que corrompe al mandato del Señor “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el que está en los cielos.” (Mateo 23:9).

Ahora porque muchos profetas e hijos de Dios nunca han escuchado la voz de Dios diciendoles que si pueden llamar «Padre» a un Lider?, es proque Dios ya habló a atraves de su hijo, que no debian hacerlo (Mateo 23:9) simplemente los que ignoran las escrituras acarrean para si mismo condenación. 

«El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.» Juan 12:48


¿Y qué hay de Eliseo y Elías?

Muchos citan a Eliseo llamando “padre” a Elías (2 Reyes 2:12), y es cierto.
Pero hay que entender el contexto del Antiguo Testamento: en ese tiempo, Dios aún no se había revelado como Padre, solo como el Dios Todopoderoso, Yahveh Tsebaot (el Señor de los Ejércitos).
No era bien visto llamar a Dios “Padre”, Por eso los fariseos querian apedrear a Jesus, porque llamó a Dios «Padre»  Juan 10:31-36 y Podemos ver en todo el nuevo Testamento que Jesús nunca llamó a Dios por Jehová u otro nombre, sino lo dio a conocer como Padre esa revelación vino con Jesús.

Por eso Jesús dijo:
“A ellos les he dado a conocer tu nombre” (Juan 17:26).
¿Pero acaso los fariseos no conocían el nombre de Dios? ¡Claro que lo conocían como “Yahveh”!

Lo que no conocían los judíos en tiempos del Antiguo Testamento no era el nombre “Yahveh” o “Elohim”, porque ese nombre sagrado ya les había sido revelado desde Moisés (Éxodo 3:14-15). Lo que no conocían era la verdadera naturaleza de Dios como Padre, un nombre de cercanía, intimidad y adopción que no había sido manifestado plenamente.

Jesús lo dejó claro cuando oró al Padre diciendo: “He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste” (Juan 17:6) y repite: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer…” (Juan 17:26). El nombre que Jesús vino a revelar no era una pronunciación mística, sino una relación nueva y profunda: Dios como Padre.

Por eso, en todo el Nuevo Testamento, nunca vemos a Jesús ni a los apóstoles refiriéndose a Dios como “Yahveh”, “Elohim” o “YHWH”, aunque sabían esos nombres. En cambio, lo llamaban con lo que Él verdaderamente vino a revelar: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34), y nos enseñó a orar: Padre nuestro que estás en los cielos…” (Mateo 6:9).

Esa es la base del nuevo pacto: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12). A través de Cristo, somos adoptados como hijos y podemos clamar: Abba, Padre” (Romanos 8:15; Gálatas 4:6).

Por eso, llamar “Padre”, “Papi” o “Papito” a un líder espiritual en esta dispensación de la gracia es atribuirle un título exclusivo del Dios del cielo. Es tan impropio como llamarlo “Elohim”. Es colocar a un hombre en una posición que solo le corresponde al Dios eterno. Aunque pueda parecer una muestra de cariño o honra, en realidad es una forma peligrosa y sutil de idolatría espiritual.

¿Significa esto que hay condenación para quienes enseñan esto? No necesariamente. Jesús dijo: “Cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas el que los haga y los enseñe, este será llamado grande en el reino de los cielos” (Mateo 5:19).

y esto es uno de esos mandamiento que Jesús enseñó, «Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos – Mateo 23:9»

Esto nos muestra que aunque hay enseñanzas erradas que no condenan, sí afectan la posición, el testimonio y la fidelidad a la verdad. Por eso es tan importante enseñar con fidelidad lo que Dios ha establecido, sin añadirle ni quitarle a Su Palabra (Deuteronomio 4:2; Apocalipsis 22:18-19).


Además, en esa antigua dispensación, era común llamar “padre” como símbolo de respeto o autoridad, así como postrarse delante de un rey (1 Samuel 24:8).

Ya no se permite esa práctica. Pedro reprendió a Cornelio cuando este se postró ante él: “Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:26). Asimismo, cuando Juan se postró ante un ángel, el ángel lo reprendió diciendo: “No lo hagas… adora a Dios” (Apocalipsis 22:9).

Pero ahora estamos bajo el nuevo pacto, la dispensación de la gracia, donde Dios nos ha adoptado como hijos por medio de Cristo (Juan 1:12; Romanos 8:15), y solo Él debe ser llamado Padre espiritual, y solo a Dios debemos postrarnos.

Jesús anticipó que en el futuro muchos desearían ese título, y por eso enseñó de manera tajante: “Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra” (Mateo 23:9).

Así también, ningún líder espiritual debe aceptar ser llamado “Padre”. Ese título es exclusivo de Dios.

¿Y Pablo llamando “hijos” a sus discípulos?

Es cierto que el apóstol Juan decía “hijitos míos” (1 Juan 2:1), y también Pablo lo hizo.
Pero eso es muy distinto a pedir que te llamen “padre espiritual”.
Es diferente llamar “hijos” a quienes uno forma, que recibir el título de “padre”.

Papa, Santo Padre, Padre Espiritual provienen del catolicismo romano
Papa, Santo Padre, Padre provienen del catolicismo romano

Pablo nunca pidió que lo llamaran padre, ni “papito”, ni “santo padre”.
Defendió su apostolado, pero jamás usurpó el lugar del Padre celestial.
Títulos como Papa, Santo Padre, Padre Espiritual provienen del catolicismo romano, no del evangelio de Cristo.


¿Y qué hay de 1 Timoteo 5:1-2?

En 1 Timoteo 5:1-2, Pablo instruye a Timoteo a tratar a los ancianos como a padres, a las ancianas como a madres, a los jóvenes como a hermanos y a las jóvenes como a hermanas, con toda pureza.
Esto es una exhortación a tratar a los miembros de la iglesia con respeto y amor, como si fueran miembros de una familia de sangre. No dice que lo sean, sino que los trate como si lo fueran.
Es una comparación, no un título espiritual.
Por ejemplo, si vas a exhortar a un anciano, hazlo con respeto, como si hablaras con tu propio padre. Esto no contradice la enseñanza de Mateo 23:9, sino que la complementa.


¿Y qué hay de 1 Corintios 4:15?

En 1 Corintios 4:15, Pablo dice: «Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio».
Aquí, Pablo utiliza una metáfora para expresar su papel en la conversión de los corintios, pero no establece un título de «padre espiritual» para sí mismo.
Es una expresión de afecto y responsabilidad pastoral, no una instrucción para que se le llame «padre».
De hecho, jamás vemos en sus cartas que los discípulos lo llamaran así.

En los Últimos días hay movimientos de Pastores y Apostoles que te enseña que lo llamen Padre y quienes no lo hagan, simplemente no podran crecer o ejercer funciones dentro de la iglesia.


Argumentos comunes a favor de la “paternidad espiritual”… y por qué no se sostienen bíblicamente

  1. “Pablo dijo que engendró hijos espirituales” → Sí, pero nunca les pidió que lo llamaran “padre”. Fue una expresión de responsabilidad espiritual, no un título.
  2. “Los padres espirituales son necesarios para la cobertura” → La cobertura viene de Cristo, el único mediador entre Dios y los hombres (1 Timoteo 2:5).
  3. “Dios me lo reveló” → Si no está en la Palabra, no es revelación verdadera. Es otro evangelio (Gálatas 1:8).
  4. “Es solo una honra, no un título” → Jesús no condenó la honra, sino el uso de títulos que pertenecen solo al Padre celestial.

Conclusión

Muchos dicen: “Eso no se te ha revelado”…
Pero si una enseñanza no está en la Biblia, es otro evangelio (Gálatas 1:8).
La Palabra de Dios es clara. No es confusa, ni ambigua.

Jesús vino a revelar el nombre del Padre, no como un término teológico, sino como una realidad de relación íntima con Dios (Juan 17:6, 26).
En esta dispensación de la gracia, ese título solo le pertenece al Dios eterno.

Es importante también entender que el padre biológico o consanguíneo sí puede ser llamado “padre”, porque así lo establece la Escritura como una relación natural de honra (Éxodo 20:12; Efesios 6:2).
Pero atribuir el título de “padre espiritual” a un líder humano es completamente distinto, y rompe con la enseñanza directa de Jesús en Mateo 23:9.

Llamar “padre espiritual”, “papi” o “papito” a un hombre de Dios es tomar para el hombre lo que fue reservado exclusivamente para el Creador.

Dios no comparte Su gloria con nadie (Isaías 42:8), y tampoco Su título de Padre espiritual.

El único digno de ser llamado Padre en nuestras vidas espirituales… es Dios.

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