Vivimos en una época donde los valores, las ideas y hasta las emociones se moldean desde una pantalla. Las redes sociales se han convertido en la nueva «escuela» de millones de jóvenes y adultos, moldeando sus pensamientos, su conducta y hasta su fe. Pero la gran pregunta es: ¿quién está educando realmente a esta generación: las redes sociales o la Palabra de Dios?

La influencia silenciosa pero poderosa
Plataformas como TikTok, Instagram y YouTube han dejado de ser solo entretenimiento. Son ahora una fuente principal de información, modelo de comportamiento, y para muchos, una voz de autoridad moral. Lo que antes se aprendía en el hogar, en la iglesia o en la escuela, ahora se absorbe en videos de pocos segundos.
La Biblia advierte sobre esto:
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento Romanos 12:2.
Esta exhortación nos llama a no adaptarnos a la cultura dominante sin discernimiento, sino a buscar una mente renovada por la Palabra de Dios.
¿Qué contenido estamos consumiendo?
Muchos de los mensajes que abundan en redes están llenos de egocentrismo, sensualidad, idolatría, relativismo y materialismo. ¿Cuántos influencers promueven una vida centrada en Dios? ¿Cuántos animan a buscar la santidad, la humildad o el servicio?
Jesús mismo advirtió: El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca Lucas 6:45.
Si lo que llenamos en el corazón son los valores de este mundo, eso mismo saldrá en nuestra vida.
La Palabra de Dios: fuente eterna de sabiduría
La Biblia no necesita ser actualizada. Es viva y eficaz, y sigue siendo la guía más segura para el alma humana.
El Salmos 119:105 declara: Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.
Esta generación necesita volver a esa lámpara. Necesita conocer el carácter de Dios, la persona de Cristo y el propósito eterno para su vida.
Educar con la Biblia es más que enseñar versículos: es formar mentes que razonen con verdad, corazones que amen con pureza, y voluntades que obedezcan por fe.
¿Cuál es tu influencia?
Padres, líderes, jóvenes y adultos: todos tenemos una responsabilidad. No podemos permanecer pasivos ante la ola de desinformación y distorsión moral que las redes propagan. No se trata de demonizar la tecnología, sino de ponerla en su lugar correcto. Que sea una herramienta, no un maestro.
La Biblia nos recuerda: Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él Proverbios 22:6.
Esta instrucción debe partir desde casa, desde la iglesia, y debe estar fundamentada en la verdad eterna de Dios.
Conclusión
Esta generación está siendo educada, sí, pero debemos preguntarnos por quién y para qué. ¿Estamos permitiendo que las redes sociales definan lo que está bien o mal, lo que tiene valor o no? ¿O estamos guiando nuestras vidas y las de los que nos rodean por el consejo fiel y eterno de la Palabra de Dios?
Reflexión final
Las redes sociales cambian cada día, pero la Palabra de Dios permanece para siempre. Eduquemos corazones con verdad, mentes con sabiduría celestial y vidas con propósito eterno. Solo así esta generación conocerá el verdadero camino: Cristo.