¿Cuál es la relación entre la gracia y la verdad?

La combinación de gracia y verdad es mencionada en varios pasajes de la Biblia, como Colosenses 1:6 y 2 Juan 1:3 en el Nuevo Testamento, y 2 Samuel 15:20 y Salmos 86:15 en el Antiguo Testamento.

¿Cuál es la relación entre la gracia y la verdad?

También se encuentra en Juan 1:14,17, donde se afirma: «Y aquel Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y verdad… Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo».

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Es probable que Juan esté haciendo alusión a los términos hebreos hesed (misericordia o gracia) y emet (verdad o fidelidad), que están juntos en Éxodo 34:6: «Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, grande en misericordia y verdad». Se observa cómo los atributos divinos del Antiguo Testamento se aplican a Cristo en el Nuevo. Desde el inicio de su evangelio, Juan está insinuando la divinidad de Jesús. El resto de su evangelio desarrollará esta verdad.

Es fundamental que la gracia y la verdad vayan de la mano. Centrarse únicamente en la gracia puede llevar a un entendimiento superficial y emocional donde se descarta la justicia o la verdad. Por otro lado, enfocarse solo en la verdad puede derivar en un dogma frío e inflexible. El carácter de Jesús exhibe un equilibrio perfecto entre ambas cualidades, gracia y verdad. Él está «lleno» de ambas.

La conjunción de gracia y verdad forma parte distintiva del mensaje cristiano frente a otras religiones. En las demás religiones no suele existir un equilibrio entre gracia y verdad. La divinidad adorada tiende a favorecer la justicia a expensas de la gracia o viceversa. El cristianismo sobresale al ofrecer gracia a través de su justicia y verdad.

En resumen, es fundamental que tanto han quedado por debajo de la gloria de Dios, ya que según «Todos hemos pecado; ninguno puede alcanzar la meta gloriosa propuesta por Dios» como se cita en (Romanos 3:23). Todos merecen el juicio divino, pero la justicia de Dios se cumple y su verdad prevalece gracias al sacrificio de Jesús en la cruz. Este acto hace posible recibir la gracia divina por medio de la fe.

Por consiguiente, el cristianismo se sostiene únicamente como una fe ontológica, aquella que depende totalmente de una persona: Jesucristo. Él encarna perfectamente tanto la gracia como la verdad en sí mismo.

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