La Biblia no aborda de manera explícita quién está autorizado para realizar bautismos. Sin embargo, al analizar los relatos de los Evangelios y el Libro de los Hechos, se puede observar que no se exigía un cargo eclesiástico formal para bautizar. Bastaba con ser un seguidor de Jesús o, en los tiempos de Juan el Bautista, alguien que preparaba el camino para el Mesías Mateo 3:1-6.

En el Nuevo Testamento, especialmente en el libro de los Hechos, vemos que los bautismos eran realizados por creyentes comprometidos con la proclamación del evangelio. Estos creyentes eran personas que habían creído en Jesucristo como Señor y Salvador y estaban activamente compartiendo las buenas nuevas.
Ejemplos bíblicos de creyentes que bautizaron
- Pedro y los apóstoles: Después del derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, Pedro predicó y cerca de 3,000 personas fueron bautizadas Hechos 2:38-41.
- Felipe: Aunque inicialmente fue designado para servir a las mesas Hechos 6:5, luego predicó en Samaria y bautizó a muchos creyentes Hechos 8:12. También bautizó al eunuco etíope Hechos 8:36-38.
- El apóstol Pablo: Aunque bautizó a algunos (como se menciona en 1 Corintios 1:14-17), en ocasiones permitió que otros se encargaran del bautismo, enfocándose él en predicar el evangelio.
En Hechos 16:33, Pablo y Silas bautizaron al carcelero de Filipos y a toda su casa, lo cual demuestra la disponibilidad inmediata del bautismo a nuevos creyentes, sin necesidad de protocolos formales o jerarquías específicas.
La Gran Comisión: autoridad delegada a todos los creyentes
El pasaje clave que aborda indirectamente esta cuestión se encuentra en la Gran Comisión:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado… Mateo 28:18-20
Este mandato no fue dado exclusivamente a los apóstoles, sino que es entendido como una encomienda general a la iglesia, es decir, a todos los discípulos de Cristo a lo largo del tiempo. Si todos estamos llamados a hacer discípulos, también se infiere que todos los creyentes genuinos pueden participar en el bautismo de esos discípulos.
Énfasis bíblico: significado del bautismo por encima del oficiante
Las Epístolas no establecen requisitos específicos sobre quién debe realizar los bautismos. Más bien, se enfocan en el significado espiritual del bautismo, como se ve en:
- Romanos 6:3-4: ¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo…
- Hechos 19:1-5: Muestra cómo el énfasis estaba en recibir el mensaje correcto de salvación, y posteriormente, ser bautizados correctamente en el nombre de Jesús.
La enseñanza bíblica deja claro que el bautismo no depende de la autoridad del oficiante, sino de la fe del que es bautizado y del nombre en el que se realiza el acto: el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Conclusión
A la luz de las Escrituras, no hay evidencia de que el acto del bautismo esté restringido exclusivamente a pastores, ancianos o líderes ordenados. Más bien, parece que cualquier creyente genuino, comprometido con la enseñanza de Cristo y con una vida de obediencia, puede realizar bautismos.
El centro del bautismo no es la persona que lo realiza, sino el significado espiritual que representa: la identificación del creyente con la muerte, sepultura y resurrección de Cristo. Todo creyente tiene el llamado de hacer discípulos, y esto incluye la facultad de bautizar a quienes creen en el evangelio.
Reflexión final
Dios no busca títulos ni rangos humanos para cumplir Su obra. Él llama a todos Sus hijos a ser luz, a compartir el evangelio y a bautizar en Su nombre. Si has creído en Cristo y caminas en obediencia, eres parte activa de la misión de Dios en el mundo.
Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.Colosenses 3:17