¿Qué es el argumento cosmológico kalam?

Los argumentos cosmológicos buscan demostrar la existencia de Dios a través del concepto de causalidad. Los efectos requieren una causa, y todo lo que vemos en el universo parece ser un efecto; por ende, debe existir una causa subyacente o primordial de todas las cosas. Estos argumentos se presentan generalmente en dos tipos principales, conocidos como los enfoques «horizontal» y «vertical».

¿Qué es el argumento cosmológico kalam?

La forma más comúnmente utilizada es el «horizontal», también llamado el argumento cosmológico kalam. Según este enfoque, solo puede existir una entidad no causada y eterna que genera todas las demás entidades, y esa primera

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La palabra kalam proviene del árabe y significa «eterno». La versión más primitiva de este argumento fue desarrollada por pensadores islámicos, y también fue adoptada por filósofos cristianos como los escolásticos. Como sucede con todo argumento lógico, algunos académicos lo respaldan mientras que otros lo rechazan. A diferencia de enfoques menos contundentes como el argumento ontológico, el kalam sigue siendo uno de los argumentos lógicos más convincentes sobre la existencia de un Creador.

El kalam sostiene que cada efecto requiere una causa previa. Si dicha causa es a su vez un efecto, tendrá su propia causa anterior. Esto implicaría una cadena de causalidad infinita hacia atrás. Sin embargo, esto plantea un dilema lógico: si todo tiene una causa, esta cadena nunca podría finalizar. Pero si nunca termina, entonces no habría nada para iniciar la cadena. Una serie infinita literal de eventos pasados resulta incoherente; implica un tiempo infinito entre dos momentos. Por consiguiente, debe existir un punto donde la cadena de causalidad «se detenga» al mirar hacia atrás o mejor dicho, donde «empiece».

Este concepto se puede ilustrar como un tren en movimiento. Cada vagón es arrastrado por el vagón delante de él. La «causa» del movimiento de cada vagón es el siguiente vagón hacia adelante.

Si el tren se extendiera hacia adelante infinitamente, surgiría la incógnita de cómo se estaría moviendo. Si el tren tuviera una sucesión interminable de vagones, entonces no habría ninguna fuerza que los pusiera en movimiento. En algún punto debe existir una locomotora, algo que mantiene la tracción sin ser arrastrado. De manera similar, para que exista la causalidad es necesario un principio, lo cual implica una única causa no causada.

Esa única y necesaria Primera Causa se identificaría como Dios. El argumento kalam expone que esto no es una mera suposición inicial. No afirma que «todo» tenga una causa, sino que todo lo que empieza a existir o a ocurrir requiere de una causa. El argumento kalam no busca evadir ciertas conclusiones, sino reconocer la única conclusión racional posible. Se basa en la lógica fundamental más que en doctrinas, señalando hacia una Primera Causa (Salmos 19:1; Romanos 1: 18-20).

El argumento cosmológico kalam por sí solo no establece que la Primera Causa sea necesariamente el Dios descrito en la Biblia. Tampoco implica que lo que originó el inicio del universo esté activamente involucrado o posea características personales específicas. La amplitud del argumento kalam es precisa, pero sumamente convincente: la pura lógica sugiere la existencia de una Primera Causa. La naturaleza de esta entidad requiere un análisis adicional aparte del abordado por el kalam.

El argumento cosmológico kalam se cataloga como «horizontal» al abordar una cadena lineal de causa y efecto, considerando la causalidad desde mecánicas perspectivas. Por ejemplo, cuando una rama cae al agua produce un chapoteo; este sonido llega al oído de alguien; quien escucha se vuelve para identificar su origen. Esta secuencia representa un caso horizontal de causalidad. En contraste, existe también un sentido «vertical» de causalidad en el cual las causas trascienden más allá de simples consecuencias inmediatas.

La eternidad sugiere que Dios sostiene activa y perpetuamente la existencia de todas las cosas. Esta idea es significativamente más abstracta y menos útil, por lo que no se aplica comúnmente.

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