Como cristianos tenemos un ancla y esa es nuestra fe. Podrán venir tormentas y tempestades pero si tienes fe, nada ni nadie te va a poder mover. Necesitas anclarte a la Palabra de Dios. Los grandes hombre de Dios tuvieron una fe que sorprendió, es necesario que al igual que ellos estemos parados y estar firmes ante cualquier circunstancia para así tener una fe sorprendente.