Nuestros talentos y habilidades fueron un regalo otorgado por Dios y es preciso que descubramos de qué manera usarlos, debemos invertirlos, prepararnos para el momento en que los llevemos a cabo, en este tema no importa que edad tengamos ni como hayamos comenzado, pues pudimos escoger como comenzó nuestra vida, pero el como progresa, avanza y que haremos con ella es nuestra responsabilidad. Recordemos que antes de todo somos vasos usados para acercar a otros a Jesús, a través de la compasión, el amor y la misericordia en cualquier estatus o nivel que nos encontremos Dios quiere usarnos.