A nadie que conozcamos le gusta las dificultades. Si tuviéramos opción, seguramente no las atravesaríamos. Pero nuestras pruebas del pasado tienen un propósito y es que nos preparan para alcanzar un mejor futuro.
Te invitamos a disponer tu corazón para recibir esta poderosa enseñanza que Dios ha preparado para ti.