
«No vivan ya según los criterios del tiempo presente; al contrario, cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir y lleguen a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto», Romanos 12:2.
Para conocer lo que Dios quiere para nosotros, es necesario que renovemos nuestra mente y nuestra manera de pensar.
Tener la mente de Cristo ciertamente es un desafío debido a que no es una tarea sencilla, sin embargo, podemos clamar como lo hizo el rey David: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,. Y renueva un espíritu recto dentro de mí»; de esta manera podremos recibir la ayuda del cielo para ser transformados conforme a la voluntad del Señor.
¡Pidamos a Dios que renueve nuestra mente y conoceremos aquello que nuestro Padre Celestial tiene preparado para cada uno de nosotros!