«Que Dios te mire con agrado y te muestre su bondad», Números 6:25.
Al analizar este pasaje podemos llegar a comparar a Dios con ese padre que mira a sus hijos con agrado a causa de su obediencia y de su comportamiento.
Sí, así nos ve nuestro Dios, Él se agrada de nuestro esfuerzo y de nuestra fidelidad, por eso, procura siempre agradar a Dios a través de tus abuenas acciones.