Nuestras sentimientos y emociones se pueden ver afectados por una mala jugada de aquella persona que consideramos más cercana. Sin embargo, cada día se puede empezar de nuevo, aunque el dolor de los sentimientos nos haga recordar aquellos que nos hirieron, la responsabilidad de seguir adelante es nuestra, no debemos dejar que el dolor proveniente de una ofensa de convierta en la piedra de nuestro zapatos. Aprendamos a perdonar.
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