La Santidad a la que Dios nos llama es más que una simple forma de vestir, Él desea que nosotros podamos ser santos no solo en el aspecto físico, sino en toda nuestra manera de vivir.
Lo que pensamos cuando nos encontramos a solas, allí cuando nadie nos ve es lo que realmente somos, es por ello que vivir en santidad para resulta ser algo tan difícil, ya que no se trata de lo que podamos demostrar a otros, sino de lo que realmente somos en nuestro pensamiento, conducta y emociones.